Aventurero realiza "cuadriatlón" 1.000 kms llamar atención accidentes tráfico

El aventurero lucense Jesús García Jaunes ha entrado en la parte final del objetivo que se marcó para culminar un "cuadriatlón" de 1.000 kilómetros en menos de 96 horas, con el fin de llamar la atención sobre los accidentes de tráfico y reclamar prudencia al volante. García Jaunes reconoce que pasó por malos momentos, pues lleva un retraso de 5 kilómetros, pero tiene una fe total en sus posibilidades: "Esto lo remato", dijo a EFE. La aventura la comenzó el pasado miércoles en Sarria. Allí tenía previsto recorrer 500 kilómetros en bicicleta, pero se quedó en 480. El mal estado de la pista y dos inoportunos pinchazos le impidieron concluir con el éxito deseado el primer tramo de una aventura con la que quiere llamar la atención sobre la seguridad vial. Con todo, lo más duro lo soportó en la última madrugada, remando en una embarcación Kayak totalmente a oscuras y con niebla en aguas del río Miño a su paso por Lugo. "Lo de la noche lo llevé fatal. Llega un momento en el que te derrumbas. Para superarlo necesito meterme un rato en el saco y, aunque no duermo, salgo nuevo", comentó. Tras remar 115 kilómetros comenzó este mediodía la parte más dura: 300 kilómetros en monopatín. También escogió las orillas del Miño para proseguir con lo que denomina "cuadriatlón San Froilán 2007". Mediada la tarde tan sólo había recorrido 66 kilómetros, pero tiene una confianza "total" en recuperar lo que le falta hasta las 12.00 horas de mañana sábado. En ese momento dejará el monopatín y trasladará su equipaje a la Muralla romana donde afrontará la última parte de su aventura: 100 kilómetros corriendo. "A lo mejor me mata una soberbia, pero estoy seguro de que lo consigo", remarcó convencido este licenciado en Ciencias de la Información, que cambió los medios de comunicación por el trabajo de cunicultor en la localidad luguesa de Castroverde. Cuando finalice, si lo consigue, sus vueltas a la Muralla, garcía Juanes dará por cerrada otra aventura que se sumará a las 200 vueltas que dio a la misma Muralla en 1998 para reclamar que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También subió semidesnudo al monte Kilimanjaro para llamar la atención sobre el cambio climático y batió un récord de travesía polar con el objetivo de concienciar a la humanidad para que haga un buen uso del consumo de agua. Conseguir incrementar el número de donaciones de sangre o denunciar las minas antipersona lo han llevado, en otras aventuras, a recorrer centenares de kilómetros en monopatín o mil kilómetros tirando de un carro.