Centenares de fieles esperan en vano la llegada del Papa a Austria

Centenares de fieles esperaron hoy en vano la llegada del Papa Benedicto XVI a la localidad austríaca de Maria Luggau, en Carintia, próxima a la frontera con Italia, cuyo santuario mariano quería visitar el Pontífice según los rumores que corrían por los medios. El Pontífice está pasando unas vacaciones en la localidad de Lorenzago di Cadore, en la región italiana del Veneto, donde permanecerá hasta el 28 de julio y que se encuentra a tan sólo 30 kilómetros del centro de peregrinaciones austríaco, que mantiene estrechas relaciones con la diócesis italiana de Belluno. El secretario personal del Papa, monseñor Georg Gänswein, visitó recientemente el monasterio de la orden de los Servitas adjunto al santuario, según informaron fuentes cercanas a Benedicto XVI. El portavoz de prensa papal, Federico Lombardi, y el representante de la Conferencia Episcopal austríaca, Erich Leitenberger, habían desmentido que Benedicto XVI fuera a Maria Luggau, que conoce ya de repetidas estancias en los tiempos cuando era todavía el cardenal Joseph Ratzinger. Algunas fuentes mencionaron como posibles motivos de que la visita pudiera haber sido cancelada el gran calor que reina actualmente en Europa Central o el gran revuelo provocado con anticipación por los medios, aunque no se excluyó que la excursión a Maria Luggau pueda tener lugar en los días próximos. A pesar del mentís, centenares de fieles y curiosos de diversos países, ante todo de Italia, esperaban durante varias horas la llegada de Benedicto XVI a este pueblo de unos 300 habitantes, también se había desplazado allí un equipo de cámaras de la Radiotelevisión austríaca ORF. Según algunas fuentes, el presidente de la región de Carintia, Jörg Haider, del partido derechista FPOE, también acudió al lugar en helicóptero en la esperanza de poder recibir al Papa. El Pontífice viajará oficialmente a Austria del 7 al 9 de septiembre para visitar Viena, el centro de peregrinación mariano de Mariazell y el monasterio cisterciense de Heiligenkreuz donde conversará con teólogos y clérigos, y además celebrará sendas ceremonias litúrgicas con los fieles.