(Crónica) Notting Hill vive su "día grande" inundado por plumas y música afrocaribeña

Bajo un sol espléndido y aprovechando una de las pocas jornadas festivas en el Reino Unido, cerca de un millón de personas asisten hoy al carnaval del barrio londinense de Notting Hill, que celebra su día grande entre plumas, lentejuelas y pegadizos ritmos afrocaribeños. Un año más, y ya van 45, el carnaval de Notting Hill ha transformado durante el fin de semana este acomodado barrio del oeste de la ciudad en un punto de encuentro entre culturas que han disfrutado de la música, la gastronomía y el arte afrocaribeño. El mayor carnaval del continente europeo y segundo del mundo tras el de Río de Janeiro (Brasil) ha contado este año con el beneplácito del tiempo, que ha animado a los asistentes a ataviarse con excéntricos disfraces y vestimenta típica de países como Jamaica. Los organizadores esperan que a lo largo de la jornada de hoy, festiva en todo el país, se acerquen a las calles de este barrio, popularizado por el séptimo arte, más de 600.000 personas, una cifra bastante asequible si se tiene en cuenta que desde las 11.00 horas GMT era tarea casi imposible transitar por las calles de Notting Hill. Sin duda, el plato fuerte de la jornada es el desfile carnavalesco de carrozas, para el que este año se han utilizado 30 millones de lentejuelas, 15.000 plumas y 100 litros de pintura corporal. A lo largo del recorrido las bandas que acompañan a las carrozas inundan el barrio de calipso, soca (fusión de soul y calipso), reggae o samba mientras camiones llenos de gente disfrazada desfilan animando a la gente a bailar a sus ritmos. Se estima que los 50.000 participantes en el desfile han pasado cerca de un millón de horas en total elaborando sus vestidos y reparando en el mínimo detalle para que nada falle. Además de las bandas de música que acompañan a cada una de las carrozas, este año se han instalado 38 equipos musicales fijos por toda la zona, lo que, para la desesperación de los vecinos, hace que los pegadizos ritmos caribeños no ofrezcan descanso alguno. Para recuperar energías, las estrechas calles de Notting Hill están también plagadas con 300 puestos de comida en los que un incondicional, el pollo "jerk" típico de jamaica, se ve cada año más acorralado por las siempre presentes hamburguesas, los kebabs y los perritos calientes, eso sí, en cualquier caso acompañado por cerveza. Si el año pasado la jornada se vio salpicada por los enfrentamientos entre la Policía y algunos de los asistentes, este año el Ayuntamiento de Londres se ha adelantado a los acontecimientos y ha desplegado un dispositivo de seguridad sin precedentes. Además de la instalación de detectores de metales en algunas salidas del suburbano, se han enviado 150 cartas "invitando" a determinadas personas a que no se dejen caer por el carnaval. Estas medidas parecen haber surtido efecto ya que, según los datos oficiales, tan sólo 64 personas han sido detenidas hasta el momento este año, frente a las 108 de la edición anterior, en su mayoría por delitos relacionados con el consumo de drogas. La única nota negativa de la presente edición la firma un hombre que se encuentra en estado grave tras sufrir ayer una parada cardiorespiratoria, según ha informado el servicio de ambulancias de la capital británica. Creado en 1964 por los inmigrantes afrocaribeños residentes en Londres como respuesta a la oleada de incidentes racistas de la época, el carnaval de Notting Hill mantiene en su cuarentena el tinte reivindicativo originario, aunque diluido en una faceta mucho más turística.