Docena de burros participarán en la 36 carrera de Tricio contra su extinción

Alrededor de una docena de asnos participarán el próximo sábado, día 25, en la 36 edición de la Carrera de Burros de Tricio (La Rioja), cuyo objetivo es contribuir al mantenimiento de esta especie animal en peligro de extinción. Gracias a esta iniciativa, los "caracoleros" y foráneos se sensibilizarán acerca de la crianza y protección de estos pacientes animales, que "recorrerán un kilómetro y medio de tramo del pueblo bajo las órdenes y la montura de sus dueños", explicó a Efe el alcalde de Tricio, Carlos Benito. Los jinetes, "nueve de momento, aunque la mayoría se apuntan una hora antes del comienzo", según el alcalde, comenzarán el recorrido, debidamente señalizado con cintas en sus tramos, en una finca situada en la parte baja del pueblo, a la que rodearán a lomos de sus sufridos pollinos hasta el paseo del Álamo. Durante el trayecto, varios jueces permanecerán camuflados entre la multitud para vigilar que los participantes "no castiguen ni maltraten a los jumentos con fustas o palos para arrearles", puntualizó Benito, motivos por lo que "serán debidamente sancionados y descalificados". "Sólo podrán utilizar una manta por montura y animarlos verbalmente para que lleguen a la meta en el menor tiempo posible", así que los jinetes deberán manejarlos con pericia "apretando bien sus piernas a la panza de los animales para que no los tiren". El "Equus asinus", nombre científico con el que se conoce a estos animales domésticos, estará perfectamente representado en esta lid por el jumento llamado "Punto Com", ganador de las últimas cuatro ediciones, que al parecer vuelve, aunque no lo tendrá fácil, según Benito. Unos diez minutos es la media de tiempo que los rucios suelen emplear en recorrer los cerca de 1.500 metros del trazado, y aquel que cruce en primer lugar la meta, será recompensado con 360 euros, y como novedad este año, recibirá una figura de burro modelada en barro. Benito recordó que hace más de treinta años comenzó esta curiosa competición al observarse que el burro, tan útil a los labradores desde siempre. Al principio los mozos de la localidad se disfrazaban de payasos y recorrían las calles de Tricio a lomos de los asnos para hacer reír a pequeños y mayores con sus absurdas caídas. Cuando a las originales cómicas carreras se empezaron a sumar participantes, los vecinos tomaron las "riendas" del asunto, dictando las normas que rigen en las actuales carreras que reúnen a participantes de País Vasco, Navarra y de Castilla León. Atraídos por el curioso y original espectáculo cientos de vecinos y visitantes que veranean en la comarca se reúnen para admirar la carreras de estos animales, que de tanto peso han aliviado a los hombres del campo durante tantos siglos.