Doctor boliviano que hizo la autopsia al cadáver del Che vive en México

El médico boliviano Moisés Abraham Baptista, quien hizo la autopsia al cadáver del guerrillero argentino-cubano Ernesto "Che" Guevara y, según algunos, fue quien le cortó las manos, rompió el silencio de años al contar detalles de lo sucedido al diario mexicano Milenio. Baptista, según publicó este fin de semana el rotativo, vive desde hace varios años en el estado mexicano de Puebla, y tiene la nacionalidad mexicana desde 1974, después de su boda con una mujer de ese país. El médico posee una finca en la Sierra Norte de Puebla, donde cultiva zarzamora y atiende su consultorio privado en la ciudad de Puebla, aseguró Milenio. Baptista contó al diario detalles de cómo hizo la autopsia en Vallegrande (Bolivia), donde estaba destacado como médico con el grado de subteniente, al cadáver del Che Guevara pero no dio detalles de quién le cortó las manos al cuerpo, aunque sí afirmó que se opuso a que fuera decapitado. "Me pidieron hacer un reconocimiento del cadáver y aunque el hombre estaba un poco descuidado, era inconfundible. Mucha gente en el hospital donde yo trabajaba pasó a verlo, el Che parecía Cristo, las mismas monjas lo decían", dijo Baptista. Comentó que el cadáver del Che le impactó mucho, "tenía mucha presencia y los ojos abiertos, la melena y la barba crecida, físicamente impresionaba e imponía respeto". "Cuando le hice el reconocimiento, Guevara tenía diez calcetines en cada pie y una especie de huaraches (sandalias) de cuero, se veía más delgado con respecto a las fotos que se tenían de él", dijo. Confesó que hizo un primer documento oficial en el que afirmaba que entre otros siete impactos de bala el cadáver tenía un tiro en el corazón. Después tuvo que desmentir esa declaración porque las autoridades aseguraron que el Che había muerto en combate, y no como se supo posteriormente asesinado en el poblado de La Higuera, desde donde el cadáver fue trasladado a Vallegrande. "Tuve que modificar el informe médico con relación a la causa de su muerte", confesó. "El cuerpo llegó como a las 4 o 5 de la tarde del 9 de octubre de 1967, yo le puse formol en una arteria para conservar el cadáver, la gente empezó a llegar con la intención de ver el cadáver, que estaba expuesto en una lavandería, no en una morgue, ahí estuvo hasta las 8 de la noche cuando se apagó la luz", contó. "Después de que se fue la gente, se tomaron las huellas digitales y le hice la mascarilla", narró. El médico añadió que en el lugar estaban militares bolivianos y hombres que trabajaba para la CIA (agencia de espionaje de Estados Unidos). Ellos, dijo, "querían que se decapitara el cuerpo, pero me opuse y tuve apoyo mayoritario, entonces se decidió la amputación de las manos para su identificación". "¿A quién le entregó las manos?", le preguntó Milenio a Baptista, quien respondió: "No, yo no las entregué. Las manos se quedaron ahí, ellos hicieron desaparecer al otro día el cadáver". Yo creo que no, pero sería cuestión de ver, de hacer estudios de laboratorio adecuados, como los de ADN", respondió el médico a la pregunta de si se puede demostrar que los restos depositados en el mausoleo de Santa Clara (Cuba) son del Che. Baptista aseguró que él no supo que hicieron con el cadáver el ejército boliviano y la CIA, y confiesa que guarda algo del Che pero no revela qué. Meses después de ese episodio, Baptista pudo salir de Bolivia y viajar con un pasaporte diplomático a México, donde algunos supieron quién era, pero se dedicó a trabajar y a estudiar para no meterse en problemas. Finalmente afirmó que no quiso hablar antes "por seguridad personal y familiar". "Mucha gente sabe de mí, pero yo me he negado a hacer declaraciones que pongan en riesgo lo anteriormente dicho. Pero ya es necesario que se sepa. Ya no es un secreto", dijo.