Enrique VIII estaba preparado hasta para una décima esposa

El rey Enrique VIII de Inglaterra, que ha pasado a la historia por la facilidad y crueldad con que se deshacía de sus esposas, estaba preparado antes de morir en 1547, para hasta cuatro nuevos matrimonios. Eso es lo que se desprende del inventario de sus propiedades que se muestra a partir de esta semana en la exposición de la Sociedad de Anticuarios del Reino Unido en la Royal Academy of Arts. El inventario, elaborado tres años después de la muerte del monarca en 1547, indica que el rey, que tuvo en total seis esposas, llevaba siempre consigo cuatro anillos, posiblemente para otras tantas emergencias matrimoniales. El monarca inglés se casó primero con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos y viuda de su hermano Arturo, matrimonio que no le dio ningún sucesor varón como quería. Optó entonces por repudiarla, decisión rechazada por el Papa y que dio lugar al cisma anglicano, para poder casarse con Ana Bolena, que también le dio sólo una hija. Acusada de infidelidad conyugal, la segunda esposa fue ajusticiada, y Enrique VIII contrajo un tercer matrimonio, esta vez con Juana Seymour, que le dio su hijo y futuro sucesor Eduardo. La madre murió, sin embargo, en el parto, y el rey se casó entonces con Ana de Cléveris, a la que dejaría por una quinta esposa, Catalina Howard. Esta última fue también condenada por infidelidad y ajusticiada, lo que le dejó al monarca el camino libre para un nuevo matrimonio, el sexto, con Catalina Parr, la única que le sobrevivió.