Familiares en Cuba del coreógrafo Alberto Alonso tristes por su muerte

Familiares y figuras de la danza en Cuba expresaron hoy su tristeza por la muerte del coreógrafo Alberto Alonso, importante personalidad de la cultura isleña, que colaboró estrechamente con su hermano Fernando y su mujer, la bailarina Alicia Alonso, en la fundación del Ballet Nacional de Cuba. Alberto Alonso falleció el martes a la edad de 90 años en EE.UU., donde residía desde la pasada década de los años noventa, y había comenzado su carrera artística como bailarín en 1933 y más tarde se destacó especialmente como coreógrafo, trabajo que le mereció un amplio reconocimiento especialmente por obras como "Carmen". Su hermano Fernando Alonso, de 93 años, y su sobrina Laura Alonso, dos personas muy ligadas a Alberto como familia y en la danza, manifestaron en declaraciones a Efe en La Habana la tristeza que están sintiendo por el fallecimiento de Alberto. "Estoy un poco triste. Yo quería mucho a mi hermanito que era dos años y un poquito más joven. Lo admiraba mucho porque era un gran artista y verdaderamente ayudó muchísimo en el desarrollo de nuestro estilo cubano del ballet indagando en las raíces y las culturas africanas y española", expresó Fernando. "No esperaba ese desenlace. Tenía una gran admiración por él y lo quería muchísimo", afirmó. Fernando recordó los inicios de la trayectoria artística de su hermano, dedicada al "desarrollo del arte de la danza, trabajaba en una universidad (en EE.UU.) y había estado recientemente con Maia Plisetskaya, en Rusia". "Hace unos meses, en octubre (2007), estuve con él en Canadá, porque le presentaron un documental basado en su vida, fue un encuentro después de siete años que no nos veíamos", señaló el experimentado profesor de ballet. Laura Alonso, hija de Fernando y de la bailarina Alicia Alonso, lamenta la muerte de su tío y considera que "es muy triste, y también doloroso haber perdido uno de los pilares de la escuela cubana y de la coreografía". Alberto Alonso comenzó a bailar profesionalmente en 1935 al relacionarse con el Ballet Ruso de Montecarlo, compañía con la que realizó varias giras internacionales, pero a su regreso a Cuba, en 1941, asume la dirección de la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical, y posteriormente comienza a desarrollar su labor coreográfica con "Preludios", en 1942. Su actividad posterior se desenvuelve en el marco del Ballet Theatre of Nueva York (1944-45), y del Ballet Alicia Alonso, hoy Ballet Nacional de Cuba (1948-49, 1960-61 y 1966-76), en cuya fundación colaboró. Alberto Alonso dirigió también su propia compañía entre 1950 y 1953, periodo que marca una etapa de renovación en su obra coreográfica, a partir de la incorporación de elementos del folclore y las tradiciones populares cubanas. Entonces creó exitosas coreografías para teatro, cabaret, la televisión y grupos de danza, entre la que sobresalen "La rumba", La guagua" y "El solar". Sin prescindir de la herencia clásica, pero desarrollando un lenguaje propio, Alberto Alonso, también dedicado al magisterio, dio una nueva dimensión a su trabajo cuando participa en la creación de la denominada Escuela Cubana de Ballet. Además de haber llevado su trabajo coreográfico como invitado de compañías de Japón, Italia, República Dominicana, EE.UU. y varios países de Europa del Este, Alberto Alonso se destacó por sus coreografías para el cine como obras como "Concerto", "Sombras", "El güije" y "Un retablo para Romeo y Julieta". Una de las más reconocidas fue sin dudas "Un día en el solar", una comedia musical basada en una idea suya, con música de Tony Taño, que fue estrenada en el Teatro Musical de La Habana en 1965.