Hugh Grant, un actor reticente con ojo para los negocios

Hugh Grant, el protagonista de "Cuatro bodas y un funeral", es un actor cada vez más reticente a aparecer en las pantallas, pero con indudable ojo para los negocios, sobre todo los inmobiliarios. Grant fue noticia esta semana después de que vendiera en una subasta neoyorquina una serigrafía de Andy Warhol que le había costado 2 millones de libras en 2001 por 10,1 millones (21 millones de dólares), aunque menos de los 17 millones que había esperado. Pese a ser ese un gran negocio, el actor británico hace mucho más dinero en el mercado inmobiliario, asegura hoy el vespertino "Evening Standard", según el cual desde sus primeros éxitos cinematográficos de hace veinte años Grant ha creado una cartera inmobiliaria en Londres valorada en millones. Grant es propietario, según se dice, de nada menos que diecisiete casas en Londres, a las que habría que incluir otras propiedades como el doble garaje que compró en el barrio de South Kensington para sus dos automóviles marca Aston Martin Vanquish y Audi R8. "Sólo compra las mejores propiedades", afirma Lulu Egerton, agente inmobiliaria del lujoso barrio de Chelsea, quien asegura que muchas de ellas están en esa zona. Tras hacer varias películas y crear una productora, Simian Films, con su ex novia Liz Hurley en 1994, con la que cosechó varios éxitos de taquilla como "Mickey Ojos Azules", Grant abandonó esa compañía en 2005 para concentrase en las inversiones en el sector inmobiliario. Varias de las casas que ha comprado en Chelsea y otros barrios londinenses están valoradas en más de 4 millones de libras (cerca de 6 millones de euros). Con el típico "understatement" británico, el actor afirma que todas sus casas "son horribles y están muy mal decoradas". Pese a ello fuentes del sector consultadas por el vespertino calculan el valor total de sus propiedades inmobiliarias en entre 35 y 50 millones de libras (entre 52 y 75 millones de euros). Las propiedades que tiene en Chelsea se han revalorizado en un 40 por ciento en un año. El cine, por el contrario, parece aburrirle, y ello pese a que sus últimas películas, "Two Weeks Notice" y la segunda parte de "Bridget Jones", se calcula que le reportaron cada una 5 millones de libras (7,5 millones de euros) de beneficios.