Kylie Minogue regresa con álbum "liberador" al que dio toque final en Ibiza

La cantante australiana Kylie Minogue presentó hoy en Berlín "X", su primer álbum de estudio tras recuperarse del cáncer de mama que la alejó de los escenarios en 2005, un trabajo que calificó de "liberador" y al que dio los últimos retoques en un estudio improvisado en Ibiza. "X", que saldrá a la venta mañana, es también el décimo álbum de la artista, que celebró en Berlín el lanzamiento europeo del trabajo y definió el proceso de producción como "unas vacaciones" en las que pudo "volver a trabajar con entusiasmo" tras su enfermedad. Señaló que, hacia el final de un año y medio de trabajo, advirtió que al disco carecía de "un cierto sabor" que no le proporcionaron ni Londres, ni Estocolmo, ni Copenhague ni Los Ángeles, donde se produjo, y decidió trasladar a todo el equipo a la solariega Ibiza, donde se cocinó el último tema de "X", "Wow". La artista, que ha compuesto la mitad de las canciones del disco, explicó que una de ellas, "Cosmic", fue escrita justo en el punto de inflexión entre su dolencia y su recuperación, en un momento de su vida en que decidió enumerar una lista de "cosas reales y metafóricas" que aún le quedaban por hacer. Minogue, que para este trabajo ha adoptado una estética de "femme fatal" a medio camino entre la Madonna más ochentera y la enigmática Marlene Dietrich, aseguró que la nota predominante del disco es el pop -"es lo que soy y lo que hago"- aunque bebe de otras influencias como el dance, la música electrónica, la psicodelia o el jazz. Dijo además que está "deseando" salir de gira con este nuevo disco y con sus éxitos de siempre y lamentó que no pueda avanzar detalles de su nuevo "tour" internacional, cuyo anuncio afirmó que será "inminente". La ya recuperada Kylie (Melbourne, 1968) no eludió preguntas referentes a su enfermedad y admitió que durante los meses en que hubo de someterse a un tratamiento de quimioterapia vio su cuerpo "como un enemigo", aunque precisó que en ese tiempo "se replanteó toda su vida" y su físico estuvo "muy al final" de su lista de prioridades. La cantante, que incluso considera dar un nuevo rumbo a su vida profesional y "dedicarse a algo completamente diferente", explicó que en su próxima vida será "lingüista" ya que le "fascinan los idiomas" y expresó su deseo de regresar el año próximo a la isla pitiusa de vacaciones. Preguntada sobre sus planes de maternidad, la artista aseguró que sería un nuevo camino "maravilloso" en su vida, pero añadió que no es algo "que se pueda planear" con antelación. Destacó la importancia que confiere a la libertad, tanto en su vida personal como durante el proceso creativo, y afirmó que en su vida se ha visto obligada a "romper barreras" con su interpretación y con su música. "Quiero hacer cosas imposibles", dijo. En referencia a una de las canciones del disco "Like a drug" (Como una droga), la artista describió la popularidad como una adicción, aunque no sabe demasiado bien "cómo he venido a parar aquí". Minogue, que se dio a conocer como actriz en su Australia natal, celebra con "X" su vigésimo aniversario sobre el escenario, en el que también edita un documental, "White Diamond", que aborda su vuelta al mundo del espectáculo tras superar su enfermedad. Kylie admitió que "odió" el rodaje de la cinta, ya que el director William Baker la sometió a un seguimiento de casi 24 horas al día, pero aseguró que ahora "desde la distancia" se alegra de haberlo hecho, ya que lo considera "un paso importante" del proceso que le ha llevado hasta donde se encuentra ahora. Acerca de sus aficiones, la cantante reconoció que no hace deporte, aunque su trabajo la mantiene "muy activa", y aseguró que carece de cualquier talento para la cocina. "Dentro de mí hay una cocinera esperando el momento de salir, pero hay demasiadas cosas pasando en mi vida, que de momento no la dejan", bromeó.