Larry Page, el multimillonario fundador de Google, se casa en isla privada

Larry Page, co-fundador de Google y propietario de una fortuna estimada en 20.000 millones de dólares, se casó este fin de semana en una ceremonia privada celebrada en la isla de otro multimillonario, Richard Branson. Según medios estadounidenses, el fundador de Virgin actuó de padrino en esta ceremonia, a la que estaba previsto que acudieran unos 600 invitados, entre ellos el vocalista de U2, Bono, el matrimonio Clinton, y grandes personalidades del mundo de la tecnología. Page, de 34 años, y considerado hasta ahora un "soltero de oro" en Silicon Valley, zona sur de la Bahía de San Francisco, contrajo matrimonio con Lucy Southworth, con la que salía desde hacía un año. La novia, de 27 años, estudió el doctorado en Informática Biomédica en la Universidad de Standford, donde también cursaron estudios Page y el otro fundador de Google, Sergey Brin. Precisamente Brin, de origen ruso, se casó hace seis meses en las Islas Bahamas con Anne Wojcicki, propietaria de una firma de biotecnología en la que el buscador ha invertido ya 3,9 millones de dólares. La mayor parte de los invitados acudieron en jet privados a cargo del novio. Los dos fundadores del buscador estrella de internet compraron recientemente un avión Boeing 767 para su uso personal y de negocios. Al Gore, ex presidente de EE.UU. y consejero de Google, también estaba invitado, pero no pudo asistir porque tuvo que acudir a Oslo para recoger el Premio Nobel de la Paz. Page y Brin suman una fortuna estimada en 40.000 millones de dólares, pero no son los únicos beneficiados de la exorbitante revalorización de los títulos de Google. Las acciones del conocido buscador han multiplicado casi por diez su valor desde la salida a bolsa de la firma en 2004 y han hecho millonarios a cientos de trabajadores de la empresa. Según el diario New York Times, los empleados y ex empleados de Google suman más de 4.000 millones de dólares entre acciones, opciones sobre acciones y planes de pensiones que aún no pueden cobrar y unas 1.000 personas han amasado una fortuna de más de 5 millones de dólares.