El Rey Miguel I de Rumanía y Ana de Borbón celebran las bodas de diamante

El rey Miguel I, ex soberano de Rumanía, y su esposa Ana de Borbón y Parma celebraron hoy las bodas de diamante, 60 años tras contraer matrimonio en 1948, rodeados de la familia, representantes de catorce casas reales europeas y 700 invitados, políticos, artistas y altos prelados rumanos. Miguel de Rumanía, de 86 años, único jefe de Estado del período de la Segunda Guerra Mundial todavía con vida, es uno de los monarcas del Este que tuvieron que abdicar y exiliarse bajo la presión de la Unión Soviética y el comunismo y uno de los pocos recibidos con afección y respeto por su pueblo tras caer el telón de hierro. Junto con la pareja real se encontraban dos de sus hijas: la princesa Margareta y su esposo Radu de Hohenzollern Veringen, la princesa Elena con su esposo Alexander Phillips Nixon y los hijos de éstos, Nicolae y Elisabeta-Karina. La reina Sofía, que representa a la familia real española en los actos de celebración en Bucarest, fue la invitada de honor y se sentó en el palco real del Ateneo Rumano al lado de miembros de la familia real rumana y del primer ministro, Calin Popescu Tariceanu. Entre los invitados estaban el rey Constantín II y la reina Ana María de Grecia, el rey Simeón II y la reina Margareta de Bulgaria, el príncipe Lorenz de Bélgica, el príncipe Alejandro II y Ecaterina de Serbia, el archiduque Karl de Austria, el duque de Braganza (Portugal), los duques Amedeo y Silvia de Savoia-Aosta (Italia) y los príncipes Filip y Anette de Borbón y Parma. La conmemoración comenzó hoy con un concierto extraordinario de la Filarmónica George Enescu en el Ateneo Rumano, seguido de una recepción y de una cena ofrecida por los anfitriones en el Hotel Athenée Palace Hilton de Bucarest. En los recintos reales de Sinaia tendrá lugar mañana una ceremonia privada, y el jueves en Bucarest será lanzado el libro "Bodas de diamante", escrito por la princesa Margareta y su esposo. El rey Miguel y la reina Ana se conocieron en Londres en 1947 con motivo de las bodas de la princesa Isabel de Inglaterra con el príncipe Philip, duque de Edimburgo. Sólo una semana después de conocerse, Miguel I pidió la mano de Ana con la que se casó en circunstancias dramáticas para la monarquía rumana, el 10 de junio de 1948, tras la abdicación forzosa del monarca bajo la amenaza de los comunistas y los tanques soviéticos. Las bodas se celebraron en Grecia, a invitación del rey Pavlos y de la reina Frederica, en el rito cristiano ortodoxo, religión mayoritaria en Rumanía y adoptada también por sus soberanos. Para el depuesto rey de Rumanía y la reina Ana empezó un largo exilio de 44 años, que los condujo primero a Gran Bretaña y luego a Suiza donde se establecieron en 1956. La pareja real tiene cinco hijas: Margareta heredera del trono (1949), Elena (1950), Irina (1953), Sofía (1957) y María (1964). Miguel I, de la dinastía de Hohenzollern Sigmaringen rama católica de la familia imperial alemana, nació en Sinaia el 25 de octubre de 1921 como hijo del rey Carol II y de Elena de Grecia. Fue rey a los seis años bajo regencia (1927-1930) y luego a los 19 (1940-1947), tras la renuncia de su padre, durante difíciles momentos históricos marcados por la guerra y el paso del Reino de la Gran Rumanía a la República Popular tutelada por Moscú. Volvió a Rumanía en 1992 con su esposa acogido por un millón de rumanos entusiastas, sin embargo pasaron otros cinco años antes de recuperar su ciudadanía y luego parte de sus propiedades. Hace pocos días entró en posesión como legítimo propietario del Palacio Peles de Sinaia, grandiosa residencia estival de los reyes rumanos, después de recuperar también el Palacio Elisabeta de Bucarest y el Palacio de Savarsin (oeste del país). El monarca militó constantemente por que Rumanía volviera al lugar que le corresponde en Europa, por la integración del país en la OTAN, por el Estado de derecho y la democracia en su país natal. El Senado rumano le otorgó en 2001 derechos como ex jefe del Estado, mientras que por su parte abolió la ley sálica y designó a su primogénita Margareta heredera del trono si los rumanos volvieran a la monarquía constitucional.