Paella valenciana con carne de cocodrilo

Sustituimos los trocitos de pollo o cerdo por carne de cocodrilo, ponemos verduras, freímos el tomate y echamos el arroz. Esperamos alrededor de veinte minutos y tenemos "paella valenciana con carne de cocodrilo". Así de sencillo y novedoso. Esta receta, sorprendente donde las haya, fue consensuada hoy por cocineros cubanos especializados en la carne de este reptil y por universitarios españoles, algunos de ellos valencianos, en un encuentro culinario celebrado en la Ciénaga de Zapata. El humedal, ubicado en la zona sur de la provincia cubana de Matanzas, representa uno de los principales lugares para la conservación y el desarrollo del cocodrilo cubano -Crocodylus rhombifer-, si bien algunos de estos ejemplares se destinan a la gastronomía como actividad más bien exótica. "¿Ustedes conocen la paella valenciana?", preguntó Enrique Carbonell, universitario valenciano de 20 años y uno de los cerca de setenta jóvenes españoles que participan en la denominada Expedición Tahina-Can Bancaja, que este año recorre Cuba. "Hombre, chico, pues claro, quién no la conoce", respondieron los cocineros cubanos. "Pues sustituyan el pollo o el magro de nuestra paella por la carne de cocodrilo y obtendrán una receta cubano-valenciana", continuó el joven. Ante la propuesta, valiente e incluso algo hiriente para los puristas de la paella, los maestros de la cocina cubana aseguraron que la pondrían en marcha "uno de estos días para conocer si puede tener aceptación". No obstante, Carbonell insistió en la propuesta una vez probada la carne de este reptil, cuyo sabor, a juicio del cocinero matancero Asael Méndez, se aproxima a unir cerdo y marisco. Según Méndez, la carne de cocodrilo es "nutritiva, presenta un alto índice de proteínas y dicen, eso dicen, que es afrodisiaca". "Yo tengo diez hijos, cómo lo ven", exclamó entre risas. Diariamente, el restaurante de la Ciénaga de Zapata ofrece a los turistas una degustación de este reptil que, una vez troceado y condimentado con sal, pimienta negra, cebolla, limón y aceite de soja, se acompaña con patatas fritas, pepino y naranja. Y buena está, pues los universitarios españoles participantes en la citada expedición dejaron los platos vacíos entre exclamaciones aprobatorias e incluso jocosas. "Abuela... esto está de muerte", gritó Antonio Santo, un malagueño que rebaño el aceite del plato con las patatas fritas. Esta experiencia gastronómica se enmarca en el calendario docente y de actividades culturales que la Expedición Tahina-Can Bancaja recoge en este viaje, patrocinado por la Fundación de esta entidad de ahorros valenciana en colaboración con la Universidad Autonóma de Barcelona. Con el objeto de fomentar el interés de la comunidad universitaria española por la cultura latinoamericana, los jóvenes tienen la oportunidad estos días de unir periodismo y aventura, cooperación y turismo, o simplemente conocimiento y experiencia. Procedentes de facultades y escuelas universitarias de distintos Campus españoles, estos jóvenes permanecerán hasta el próximo día 17 de este mes en la isla caribeña con una apretada agenda de trabajo. A través de un programa de reproducción y cuidado, la Ciénaga de Zapata concentra cerca de 5.000 cocodrilos en cautiverio con el objeto de preservar la especie. Cuando los expedicionarios se marchaban, Méndez devolvió la moneda culinaria a los jóvenes al proponer que a la paella valenciana le añadieran "queso y mayonesa". "A esta receta la denominamos aquí arroz imperial. Háganla allí, en su país, verán que buena", instó el cocinero cubano. "Sí, sí, usted no se preocupe", afirmó en tono irónico uno de los universitarios, quien a continuación dijo entre dientes: "A la paella, ponerle mayonesa. No se lo cree nadie". Posiblemente, lo mismo pudo pensar Méndez a la propuesta de paella valenciana con carne de cocodrilo.