Para San Valentín, poesía entre bragas rojas

La poesía puede ser más sugerente si se envuelve con lacitos rojos. O al menos así opina la creadora de una marca de bragas que une en un regalo para San Valentín la sensualidad de las prendas íntimas con poemas provocadores.

El primer "pantygram" -así bautizó Debbie Augustine su idea- fue enviado hace veinte años por la propia empresaria a un novio que tuvo en Nueva York.

"Siempre intentaba pensar la manera más inteligente de llegar a él. Una vez pensé en enviarle un par de bragas y escribirle un poema atado a la prenda. Lo hice y le encantó", confiesa Augustine.

Veinte años después, la directora creativa de la compañía "Augustine & Associates" recordó aquella historia y preguntó a su ex pareja si recordaba aquel regalo.

"Él dijo: ´No sólo lo recuerdo, sino que lo tengo todavía´. Y me envió una copia de la nota que le escribí", explica.

Con esa prueba en sus manos, Augustine convirtió su historia personal en una nueva empresa dirigida al público femenino que, a través de una página web, puede comprar estas prendas con un mensaje tan atrevido como ellas deseen.

El método de envío es sencillo y pensado para evitar situaciones incómodas sin despreciar el objetivo último del regalo: provocar a la pareja.

La prenda llega a manos del hombre en un elegante paquete negro con una cinta dorada y una tarjeta que advierte de su contenido con las palabras "personal y confidencial".

Al abrirlo y encontrarse la delicada prenda roja, una nota adjunta ofrece la primera parte de un mensaje que lo dirige a una web.

El afortunado sólo tiene que introducir el código de verificación para conocer los versos finales del poema y así la propuesta de su admiradora.

Ese paso último puede adecuarse al carácter y tono de cada situación con una selección de poesías que se catalogan como moderadas o coquetas para las menos atrevidas, o salvaje, exótico o erótico para el resto.

Los regalos pueden ser enviados a cualquier parte del mundo y, hasta el momento, la empresa ha distribuido las especiales bragas a esposos desplazados en Irak o en viaje de negocios a Canadá, Bermudas, Francia, Grecia, Alemania, Japón, Puerto Rico, Rumanía, Londres, China o Corea, entre otros países.

La creadora de este nuevo regalo opina que su producto sirve para resucitar la química de la pareja, pero también para que "los hombres puedan ser la envidia de otros".

En términos de mercado, el "pantygram" ocupa, según Augustine, un nicho olvidado y a veces infravalorado frente a las ofertas que se dirigen al cliente masculino en estas fechas.

"Los hombres lo tienen más fácil en el Día de San Valentín, pueden comprar flores, dulces y joyas, pero las mujeres lo tienen mucho más difícil", señala.

En la mente de hombres como Neil Chethik, autor del libro sobre las relaciones personales desde el punto de vista masculino "VoiceMale", estos regalos pensados exclusivamente en clave femenina pueden significar algo más.

"(Este tipo de regalos) son un símbolo de la continuada atracción física de las mujeres para sus hombres, y los hombres adoran su recepción. Se les recuerda que están deseados y les hace sentirse atractivos y amados", apunta el autor.

En este sentido, los hombres siempre quieren algo más que corbatas. "Les gustaría que sus esposas inicien el romance. Les gusta que sus mujeres realmente piensen en el sexo, e incluso que lo planeen", sugiere.

Por el momento, el primer cargamento de 50.000 bragas llegó a la empresa desde China en 2006 y, desde entonces, la compañía ha enviado 15.000 y ha conseguido 250.000 dólares en ventas, sobre todo, para regalos de "El Día de los Enamorados".

En busca de nuevos mercados, la compañía ha abierto este año una página web en español para acercarse al mercado hispano de Estados Unidos.