Pitres, un pueblo de montaña, quiere que se reconozca su "puerto de mar"

La vieja aspiración de los vecinos de Pitres -un pequeño pueblo situado a 1.200 metros de altura en plena sierra alpujarreña- de convertirse en puerto de mar sigue hoy más viva que nunca: su Ayuntamiento quiere que su especial dársena se reconozca oficialmente por Puertos del Estado. Ésa es al menos la pretensión, confesada a Efe, de María del Rosario Fernández, alcaldesa de La Tahá, municipio al que pertenece el núcleo de Pitres, a cuyos lugareños se les conoce como "bárbaros" desde que hace ya décadas pidieran a un gobernante local la concesión de un puerto marítimo, obviando que el litoral quedaba bien lejos. Lo que pudo hacerse entonces como burla a un político que, por prometer, hasta prometió al pueblo lo imposible -acercar el mar al corazón de la Alpujarra granadina-, pretende ahora impulsarse como un reclamo y atractivo turístico más de la zona. Para ello el Consistorio está estudiando la fórmula para poder solicitar a Puertos del Estado que, al menos de forma simbólica, reconozca a Pitres como puerto marítimo y lo incluya en su catálogo oficial, comenta a Efe su regidora. "Aunque a la gente le parezca una barbaridad es así; somos un pueblo de los menos conocidos de la Alpujarra y queremos así atraer un poco de turismo", explica Fernández, quien señala que la leyenda del puerto de mar "sigue estando viva" en el pueblo. Las gestiones municipales no se han hecho esperar y, de hecho, ya se ha contactado con varios puertos españoles, incluido el granadino de Motril, con el que Pitres pretende hermanarse. En cualquier caso, la materialización de las pretensiones de los lugareños comenzó a producirse hace ahora diez años, puesto que se ha cumplido una década desde que fue inaugurado el no menos curioso "paseo marítimo" de la localidad, en cuyas inmediaciones también fue colocada un gran ancla y un barco pesquero. Pero las referencias típicamente costeras de este pueblo serrano no quedan ahí, puesto que "los bárbaros de Pitres" cuentan incluso con una cofradía de pescadores conocida como "La sardina resucitá", pescado que también es degustado por sus habitantes con motivo de las fiestas en honor a San Roque. Precisamente, con motivo de los festejos del pueblo sus vecinos llegaron en alguna ocasión a "plantar" sardinas en sus tierras, que eran regadas para que pudieran crecer así "gordas y jugosas", haciendo así irónica gala de su condición de "bárbaros". Se pensó incluso en la construcción de un faro en la torre de la iglesia del pueblo, si bien este proyecto quedó finalmente descartado. Años antes, con motivo del quinto centenario del descubrimiento de América, en 1992, el particular puerto pitreño llegó a acoger la llegada de una de las carabelas colombinas, cedida temporalmente por el Ayuntamiento de Lanjarón. Pero el anhelo marítimo de Pitres no queda ahí, ya que en el año 2000 la eurodiputada María Izquierdo, que fue distinguida con el título de concejal honorífica, llegó a referirse en el Parlamento Europeo a este puerto marítimo de secano. En una intervención parlamentaria sobre un acuerdo de pesca con Marruecos señaló que era más fácil que Pitres lograra la ampliación de su puerto de mar que se cerrara con éxito la renovación del acuerdo pesquero con el país norteafricano. La leyenda de este puerto ha quedado plasmada incluso en canciones tradicionales y en dichos populares que evocan el compromiso de aquel gobernante local: "¿Bárbaros de Pitres, qué queréis?", preguntó el político. "Puerto de mar", le respondieron, a lo que éste dijo: "Concedío lo tenéis".