Tarjetas hechas ´a mano de Dios´ en el convento benedictino de Alba de Tormes

Las monjas del convento de las Madres Benedictinas de Alba de Tormes (Salamanca) realizan en su pequeño taller singulares tarjetas navideñas y de felicitación con un laborioso proceso manual que abarca desde la creación misma del pergamino y hasta el último de los detalles decorativos. Un proceso complicado y a la vez gratificante en el que suelen emplear desde una semana de trabajo para las tarjetas, hasta varios meses en encargos más elaborados, según ha explicado a Efe la Hermana María Paz, responsable del taller de ilustraciones miniadas. En este sentido, la hermana ha relatado que dependiendo del tipo de pergamino, el tamaño y la letra que se utilice, la terminación "puede alargarse o no, pero aunque es un trabajo largo no es pesado, porque es gratificante y favorece mucho la contemplación", destaca la monja. Lo más complicado del proceso, como en la mayor parte de los trabajos artesanales, son los inicios "porque luego todo va seguido", señala la Hermana María Paz. La realización de estos trabajos requiere maestría, experiencia y una dedicación muy particular como la que tienen las hermanas benedictinas de Alba de Tormes, que han conseguido que sus labores sean reconocidas a nivel mundial. Un paso decisivo en la creación, tanto de las tarjetas como de otro tipo de encargos, es la elaboración de los pergaminos, para la que es necesario un proceso concienzudo de lavado a mano de la plancha con leche cruda, para posteriormente pasar a su prensado y secado. Cuando el pergamino está bien preparado comienza el proceso artístico: distribución del diseño y selección de tonalidades, dando en primer lugar una base de acuarela blanca "de calidad", precisa la citada hermana.