Tytti Thusberg, de Finlandia a Guipúzcoa a través del arte y el reciclaje

Cuando en 1996 la joven finlandesa Tytti Thusberg aterrizó en San Sebastián con una beca para desarrollar sus aptitudes artísticas, nunca pensó que llegaría a ser la peculiar creadora de una línea de ropa diseñada con material reciclado que ya ha expuesto en media España. Trece años después, Tytti, nacida en Mikkeli en 1969, está perfectamente integrada en Guipúzcoa, donde ha encontrado un marido con el que comparte dos hijos de nueve y once años, y hasta ha entrado a formar parte de la comisión organizadora de la tamborrada infantil de la capital donostiarra. Sólo los ojos, de un intenso azul celeste, y su pelo rubio, casi blanco, delatan la procedencia de esta donostiarra de adopción, enamorada de la naturaleza, que además de finés e inglés, habla euskera y castellano con un marcado acento que aún no ha conseguido disimular. Pregunta.- ¿Cómo decidió establecerse en Guipúzcoa? Respuesta.- Me apetecía ver otros sitios y salir de Finlandia. Yo ya tenía referencias de San Sebastián porque mi tío trabajó aquí en el año 1974 como entrenador del "Txuri", el equipo de hockey sobre hielo de la ciudad. Luego gané un concurso para creadores jóvenes en mi país y me dieron una beca de arte y diseño con la que decidí instalarme en San Sebastián. En aquella época estuve investigando sobre la simbología del círculo y lo aplicaba a mis trabajos, y las estelas funerarias redondas de algunas tumbas vascas me resultaron muy interesantes. Después di el saltó a Arteleku que es el centro de arte contemporáneo de San Sebastián y desde entonces ya llevo trece años aquí. P.- ¿Cuándo surgió la idea de reciclar basura para convertirla en ropa? R.- El tema del reciclaje ha estado siempre bastante presente en mi vida, porque en Finlandia anteriormente había una gran tradición de recuperar las cosas viejas. Por ejemplo, la ropa, que se renovaba y actualizaba cambiándola de forma o recortándola, no eran prendas de usar y tirar. Cuando los suéteres de lana se quedaban viejos se deshacían y mi abuela confeccionaba nuevos a partir de los antiguos. P.- ¿Cuáles son sus materiales preferidos? R.- Hay de todo, pero lo más típico son bolsitas de té, tapas de yogur, redes de empaquetar fruta y verduras, cables de electricidad coloridos, cintas de vídeo, algunas medias, mascarillas de quirófano o restos industriales como pastillas troqueladas y hasta celuloide, aunque siempre son prendas de mujer, porque resulta más vistoso y porque este tipo de materiales son difíciles de adaptar a la ropa de hombre. En cualquier caso, es arte para colgar del techo o de una pared y no del perchero. P.- ¿Encuentra muchas diferencias entre Guipúzcoa y su país? R.- Realmente no muchas, porque todos somos europeos. Lo único que me costó asimilar son los horarios porque son muy distintos de los de Finlandia. Este tipo de vida de aquí, en el que todo el mundo va a comer y vuelve a trabajar a la misma hora me resulta muy peculiar. Todavía me llama la atención ver muy poca gente en la calle entre la una del mediodía y las cuatro de la tarde. Además, aquí hay más ruido, yo vengo de un país que es súper silencioso en todos los sentidos. La gente no habla tan alto y es más tímida y, aunque algunos vascos también son bastante tímidos, en general aquí el ambiente es mucho más animado en todos los sentidos. P.- ¿Qué costumbres o fiestas guipuzcoanas le llaman más la atención? R.- Me gusta la celebración de San Sebastián que es "tremenda" porque la gente se une y hace un esfuerzo para montar una fiesta -en la que salen por las calles tocando el tambor- y todos tienen el mismo plan. Yo estoy en la comisión organizadora de la tamborrada infantil y sé el trabajo que hay detrás. Y este tipo de esfuerzos colectivos no existen en las fiestas finlandesas. Además, me parecen muy interesantes las sidrerías. Cuando me llevaron la primera vez a una me quedé muy sorprendida. Me gusta la manera en que se elabora la sidra, que es tan natural, y por supuesto las chuletas que en estos lugares se sirven casi crudas. Algo que nos choca mucho a la gente del norte. Me llama la atención el aprecio que tienen los vascos a la comida y cómo articulan la vida en torno a una mesa. P.- ¿Qué es lo que más le gusta de San Sebastián? R.- Me gusta el paisaje y la cercanía de la naturaleza, tienes el mar y los montes muy cerca, por supuesto la gastronomía y también la gente. El paisaje es muy distinto al de Finlandia porque allí no hay montes muy altos, es bastante llano y sólo hay algunas colinas, aunque abundan los lagos y hay agua por todas partes. P.- ¿Qué es lo que echa de menos? R.- La familia y los amigos, pero también la sauna, los lagos y el bosque finlandés. Estar en plena naturaleza sin ruidos y en un silencio absoluto. P.- ¿Piensa regresar a Finlandia? R.- Me mantienen unida a San Sebastián las casualidades de la vida y mi propia familia. Me costaría mucho hacer un cambio para volver allí.