Los agentes rurales capturan un caimán de 70 centímetros en el río Besós

Miembros del Cuerpo de Agentes Rurales han capturado hoy un caimán de unos 70 centímetros de largo en el río Besós, a la altura del puente de Molinet de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). El ejemplar capturado, una joven hembra de caimán yacaré (caiman crocodylus) de entre dos y tres años, ha sido trasladado "en buenas condiciones" de salud al Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña (CRAC) de Masquefa (Barcelona), según ha informado el departamento de Medio Ambiente en un comunicado. El aviso de la inusual presencia del caimán en este contaminado río barcelonés lo ha dado un biólogo que se encontraba en la zona haciendo un estudio sobre las aves del lugar. Inmediatamente ha alertado del hallazgo a los agentes rurales, que tras inspeccionar durante una hora y media la ribera del río han localizado al reptil. Al tratarse de un ejemplar joven, esta hembra de caimán sólo medía unos setenta centímetros de largo, aunque en la edad adulta estos animales pueden llegar a crecer hasta los 2,5 metros, lo que hace que su tenencia en cautividad, además de peligrosa, sea molesta y cara. Ello provoca que a menudo acaben abandonados en hábitats que el propietario, erróneamente, considera adecuados. De hecho, este es el segundo caimán que los agentes rurales localizan en territorio catalán. El primero fue hallado hace poco más de un año en la sierra de Collserola, cuando una familia capturó un ejemplar de casi un metro de largo en el pantano de Can Borrell, en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). En esa ocasión, la familia decidió sacar el animal de allí por cuenta propia, sin valorar las consecuencias del acto, intentando capturarlo con la ayuda de un lazo y una camiseta. El cocodrilo mordió a uno de sus captores, sin que, por suerte, la herida le comportara graves consecuencias, ya que un animal de esta especie puede provocar heridas de consideración. Lo cierto es que la liberación de especies exóticas en el medio natural es un hecho cada vez más frecuente, que pone en peligro no sólo la seguridad de las personas, sino también el equilibrio de los sistemas naturales.