apoya campaña para preservar idioma híbrido de amotinados del Bounty

La campaña a favor de la conservación de un idioma híbrido hablado por los descendientes de los amotinados del velero Bounty en una lejana isla del Pacífico Sur ha recibido el apoyo de las Naciones Unidas. El idioma de la isla de Norfolk, una mezcla de inglés del siglo XVIII y tahitiano, conocido como "Norf´k" o "Norfuk", será incluido por la UNESCO en la próxima edición de su "Atlas de los Idiomas del Mundo en Peligro de Desaparición", informa el diario "Daily Telegraph". La lengua de esa pequeña isla subtropical se está perdiendo debido a que muchos isleños se casan con gente de fuera y a la influencia de la televisión y la radio de las vecinas Australia y Nueva Zelanda. La isla de Norfolk, que forma parte de Australia, pero mantiene su propia identidad, con distinta bandera e incluso un himno nacional, está decidida a impedir que ese idioma desaparezca totalmente. Un portavoz del gobierno de Norfolk señaló al periódico británico que el reconocimiento del idioma por la UNESCO permitirá solicitar fondos para fomentar su enseñanza y ayudará así a protegerlo. Actualmente se utilizan canciones infantiles y juegos de palabra para enseñar el idioma a los 310 niños que frecuentan la única escuela de la isla. Ese idioma híbrido es fruto del contacto entre los tahitianos y los protagonistas del motín del Bounty, un carguero que transportaba frutos del pan para los esclavos de las plantaciones desde Tahití al Caribe. El Bounty llegó a Tahití, tras diez meses de navegación en octubre de 1788 y con un importante retraso por culpa de un obligado cambio de rumbo tras una tempestad, y su tripulación de 44 hombres hubo de permanecer cinco meses en la isla. Ésos comenzaron a habituarse a las costumbres de los nativos y a olvidar que seguían siendo marineros ingleses. Muchos incluso establecieron relaciones con tahitianas, entre ellos el primer oficial, Fletcher Christian. Cuando finalmente, el barco pudo zarpar rumbo al Caribe con su carga de frutos del pan, se produjo una rebelión a bordo, capitaneada por Christian, y la parte de la tripulación amotinada embarcó al capitán y a un grupo de marineros leales en un bote provisto de una vela, un sextante y un reloj. Por su parte, los amotinados regresaron a Tahití, y Christian zarpó de nuevo en el Bounty con ocho marineros y seis nativos y once mujeres de Tahití en un intento de ocultarse en alguna isla donde nunca fuesen apresados por la Armada británica, única forma de evitar la horca. Así llegaron a la isla de Pitcairn, en el extremo oeste del archipiélago de Tahití, donde se ocultaron y en 1790 quemaron el Bounty para que nadie pudiera avistarlo y borrar toda huella material del motín. En 1856, esa pequeña isla estaba tan sobrepoblada que se decidió trasladar a parte de los habitantes a la de Norfolk, la mitad de cuyos pobladores actuales aproximadamente descienden de aquéllos y hablan Norfuk. La isla de Norfolk estaba deshabitada cuando la descubrió el famoso capitán James Cook en 1744 aunque antes había habido allí algún asentamiento humano. Hasta 1885 fue utilizada por los británicos para recluir a los criminales más crueles y recalcitrantes.