Una artista española descubre el coraje de las mujeres mexicanas de Tepito

Las calles del barrio mexicano de Tepito, acostumbradas al narcotráfico y los asaltos, han dado a luz a una raza propia de mujeres con coraje que saltan sin red sobre la vida, inmortalizadas ahora por la artista española Mireia Sallares. "Este es un barrio donde se ha reivindicado más el papel del hombre, cuando por su realidad son las mujeres las que luchan más y lo defienden de una manera más fuerte", dijo hoy a Efe la artista, que llegó a México hace tres años. Su anonimato las hace "invisibles" y su fortaleza "cabronas", término que en México no siempre es despectivo sino que a veces resalta la audacia o el valor. Así ha definido Sallares a las siete mujeres que protagonizan su instalación artística, que van desde los veinte a los ochenta y un años y ofrecen sus mil consejos para sobrevivir en Tepito. Este barrio está considerado, y con razón, el más peligroso del Distrito Federal. Oficia de centro de control del contrabando y parte del narcotráfico de la urbe. En sus calles puede encontrarse de todo, desde manteles y adornos hasta un disparo en la medianoche. "Si bravura es poder, ser cabrona es poder decir y hacer lo que se quiere por el bien de la familia", dice una de ellas, la de más edad, en su charla serena, que escuchan en una grabación una cincuentena de vecinos. Rodeados por el bullicioso mercado de La Lagunilla, los tepiteños enfrentan sin miedo el día a día de unas calles donde los policías parecen de adorno, entre las lonas amarillas de los puestos callejeros. El foráneo evita como una brasa ardiendo poner un pie en este barrio a escasa distancia del Centro Histórico de la urbe, donde el emperador Moctezuma tenía su palacio. "Para mi la vida es a ´toda madre´, y es ´pendeja´ la que se ahoga en el pozo. Yo me siento tranquila y feliz, y por eso me quieren y me respetan, porque supe salir adelante", continua la voz grabada de esta avezada "cabrona" de 81 años. "Yo del diario trabajo duro hasta que se hace oscuro, nomás para demostrarme que soy más fuerte que la vida y el dolor", continua otra, que se regocija de haberse podido comprar una vivienda trabajando sin descanso, "de canto de gallo a canto de grillo". Los curiosos escuchan a la entrada de una vecindad conocida como "La Fortaleza". No lejos de allí se levanta otra "Fortaleza" similar, desmantelada por las autoridades en 2007 tras violentos enfrentamientos por considerarla un cuartel general de delincuentes. "La fama que tiene no es por nada, lo que ocurre es que no es sólo Tepito, son también muchos otros lugares de la ciudad y del país", apuntó Sallares, cuyo proyecto pretende "releer el barrio" y reconocer el rol de la mujer que lo saca adelante. La tepiteña "cabrona" es guerrera y no le teme al hombre, como descubren las palabras de estas siete maestras callejeras: "Acá los hombres llevan los pantalones, pero a la tintorería", relata una. Las siete "cabronas e invisibles" no tienen pelos en la lengua y lo sueltan todo tal como lo vivieron; son oráculos de barrio por cuya jerga se aprende a vivir. Hasta les han puesto una placa, a "las de antes y todas las que vendrán". El proyecto artístico de Sallares forma parte de "Obstinado Tepito", una iniciativa que a lo largo de dos años llevará a trece artistas a las calles del barrio para que lo vistan con su arte, cualquiera que éste sea. La española es la primera en hacerlo. No es, sin embargo, la primera vez que el arte intenta regenerar este enclave de más de 50.000 habitantes, cuna de grandes boxeadores. Desde los años 70, movimientos como Tepito Arte Acá intentan atraer la vista sobre la cultura que transita por sus venas, con el sudor de artistas como el muralista Daniel Manrique.