La aviadora intrépida Elly Beinhorn murió a los 100 años

La legendaria pionera de la aviación Elly Beinhorn, la mujer que dio la vuelta al mundo en la década de los años 30, falleció a los 100 años en un hogar de ancianos de las inmediaciones de Múnich (Alemania), informaron hoy medios muniqueses. Beinhorn "se durmió" el pasado miércoles en su cama, indicaron hoy fuentes del asilo donde vivía, y fue enterrada el viernes en el estricto círculo familiar. Nacida en 1907 en Hannover (Alemania), esta intrépida aviadora descubrió lo que sería su pasión de por vida con apenas 21 años, al escuchar las experiencias de otro aventurero aéreo, Hermann Köhl, quien había atravesado el Atlántico. Decidió entonces seguir la misma carrera y superó tanto obstáculos familiares, puesto que sus padres se oponían, así como de los instructores masculinos, que se negaban a darle clases. Con perseverancia encontró en Berlín a un maestro dispuesto a darle clases, Otto Thomsen, director del departamento técnico del Transporte Aéreo, y con ello logró su licencia de vuelo, en 1929. Tras ese primer paso, siguió instruyéndose en vuelos artísticos y como piloto de aviación comercial. Con 24 años logró un encargo para una expedición africana, que quería realizar tomas aéreas por Guinea Bissau. Realizó en solitario un trayecto de 7.000 kilómetros, pero ya terminada esa misión tuvo que efectuar un aterrizaje forzoso en pleno continente africano, al que siguió una larga marcha a pie de 50 kilómetros hasta encontrar ayuda. Tales contratiempos la convirtieron en heroína y ello le facilitó la búsqueda de nuevos aliados para su siguiente aventura: dar la vuelta al mundo en solitario. Lo consiguió en diciembre de 1931. Partió de Asia hacia Australia, luego siguió hasta Panamá, de ahí llegó a Argentina y desde donde regresó a Alemania. Elly Benhorn se casó en 1936 con el piloto de carreras Bernd Rosemeyer, quien murió dos años después al tratar de romper el récord del mundo, a 450 kilómetros por hora. En 1942 se casó de nuevo, tras la II Guerra Mundial quedó vetada como aviadora, por ser alemana, y transcurrido un tiempo regresó a su actividad en exhibiciones aéreas. Con 72 años, después de haber trabajado también como fotógrafa, reportera y escrito algunos libros, devolvió su licencia de piloto.