Se le complica la vida a perrita neoyorquina que heredó 12 millones dólares

Una semana después de recibir 12 millones de dólares de su ama Leona Helmsley, conocida como la "Cruella de Vil" de Nueva York, a la multimillonaria perrita se le complica cada vez más la vida, sin nadie que la cuide, sin derecho a ser enterrada junto a su dueña y con una demanda por agresión. Según publica hoy ´The New York Post´, el pequeño maltés blanco, una hembra de ocho años llamada Trouble (Problema), no tiene quien le cuide, pues el nuevo responsable de atenderla desde que se hizo público el testamento de la millonaria hostelera no quiere hacerse cargo del animal. La anciana de 87 años sorprendió a la opinión pública al desheredar a dos de sus cuatro nietos y legar 12 millones de dólares a su pequeña mascota, que llegó a protagonizar los anuncios de la cadena de hoteles de lujo Helmsley, controlada por su dueña. Además, establecía que su hermano y mayor heredero, Alvin Rosenthal, debía cuidar debidamente a la perrita y hacerse cargo de su bienestar pero, según el diario neoyorquino, el animal únicamente recibe atenciones del personal contratado en la vivienda donde residía la multimillonaria. De acuerdo con ese periódico, el hermano de la anciana, de 80 años, no tiene intención alguna de llevarse el perro a su residencia y ni siquiera ha cedido oficialmente el control del animal, que sigue llevando la mimada vida que llevaba hasta ahora, en una mansión vacía de 28 habitaciones y "comiendo pollo hervido y zanahorias". Otra última voluntad de la aristócrata que podría no verse cumplida es la de que, en un futuro, la mascota sea enterrada junto a ella en el histórico cementerio de Sleepy Hollow, una localidad al norte de la Gran Manzana, en un mausoleo de cinco estrellas, rodeado de otros ricos y famosos. El espectacular mausoleo, que costó más de 1,4 millones de dólares, lo mandó construir en 2005 a semejanza de un templo griego para trasladar allí los restos de su esposo y de su hijo. Sin embargo, y según la prensa local, los responsables del cementerio aseguran que no se pueden enterrar animales en ningún camposanto neoyorquino reservado para seres humanos y que no se hará una excepción en este caso. Sin embargo, la complicación más surrealista llega de la mano de una empleada rumana que servía a la multimillonaria y que ha decidido denunciar a la perrita por haberla mordido. La empleada, Zamfira Sfara, aseguró al diario ´Daily News´ que la perrita "mordía a todo el mundo, a los guardaespaldas, el jefe de seguridad y hasta a los clientes". "Nunca vi un ser humano tan enamorado de un animal. Iban juntos a todas partes y dormían juntas en una cama doble", asegura Sfara, quien relata que una vez le mordió y "mientras clavaba sus dientes en mis dedos, Leona decía: ¡Bien hecho, se lo merece!". La sirvienta, que afirma haber quedado traumatizada, presentó una demanda contra su patrona, que sin embargo fue desestimada por el juez. Aún así, y después de volver a ser mordida por el animal, la empleada se ha puesto en contacto con una firma de abogados para reabrir el caso contra la propia perrita, a la que reclama una indemnización. La única alegría que parece tener la rica heredera es que, también según ´The New York Post´, varios dueños de perros se han puesto en contacto con los allegados de la fallecida para tratar de cruzar a sus mascotas con ella.