(crónica) Cubano con fuerza insólita mueve camiones y sueña con arrastrar un avión

La insólita fuerza del cubano Rigoberto Molina, capaz de mover hasta vagones de trenes sobre ruedas con su fuerza, salió del anonimato tras un reportaje de la televisión local y ahora su fama como "el hombre que mueve camiones" ha empezado a crecer en la isla. Molina, de 41 años, conocido popularmente como "El Bola" en su localidad natal "Los Palos", un pueblo de la localidad de Nueva Paz, a 75 kilómetros al este de La Habana, descubrió su fantástica capacidad hace cinco años y desde entonces no ha parado de mover camiones, autobuses o grúas. Su récord máximo, hasta el momento, ha sido la propulsión de tres vagones de ferrocarril sobre ruedas, 84 toneladas de peso en total, y su máximo sueño, según confesó a Efe, es "poder empujar un avión". La semana pasada un informativo de la televisión estatal cubana reveló su curiosa afición al trasmitir una demostración pública en la que "El Bola" tiró de un autobús y un camión cisterna durante varios metros. En una demostración para Efe, el forzudo cubano, armado de una soga, arreo y faja, tiró el viernes de un camión de 10 toneladas de peso; dos camiones de carga, al unísono, con un pesaje total de 28 toneladas, y un camión cisterna lleno de combustible, de 39 toneladas. Además, tiró de un autobús de 17 toneladas, con 51 pasajeros y equipaje, y empujó con la cabeza una guagua similar, aunque vacía, solo protegiéndose del contacto con una zapatilla prestada. "No estoy cansado para nada", dijo tras terminar los tres primeros empujes e irse a beber un refresco, lo que dice prefiere "más que la misma comida", para luego continuar su inusual demostración en una estación de la autopista nacional. Molina, con una complexión de 1,75 metros de altura y 107 kilos de peso, indicó a Efe que no hay antecedentes así en su familia, y que su entrenamiento "es diferente" al de los otros forzudos del mundo. "No tengo médico, ni entrenador, ni masajista, la alimentación es lo que haya, no sigo una dieta, soy pobre, me alimento con lo que tenga y no tomo esteroides de ningún tipo", precisó. Según "El Bola", lo pueden llevar a un chequeo para comprobar si está dopado, pero afirma que su fuerza "es interna" porque "no varía con el peso", y que si Dios no lo ayudara, "no tendría esa fuerza, porque no es normal que un hombre con un pie tan chico tenga una fuerza descomunal". Aunque practicó el culturismo en su juventud y trabajó en labores rudas como la construcción y la agricultura, Molina, ahora pensionado, nunca consideró que tuviera una capacidad semejante. El descubrimiento fue hace cinco años, recuerda, cuando un camión de pasajeros en el que viajaba hacia la capital cubana se averió y el conductor pidió la ayuda de diez hombres para empujarlo y echarlo a andar. "Me di cuenta de que buscando el impulso del camión podía mecer al camión y a los diez hombres, y yo me dije, ´aquí está pasando algo extraño´, o yo estoy loco o es que tengo una fuerza sobrenatural", apuntó. Aunque su capacidad es conocida en los alrededores de "Los Palos" y los vecinos de la zona lo buscan para que haga "empujes", su fama hasta ahora era limitada, y su "don", según refieren amigos y familiares, ha sido desatendido por las autoridades deportivas de la localidad. Mientras crece su fuerza y fama, Molina continúa practicando su fuerza con la cabeza, pecho, piernas y manos, siguiendo un improvisado programa de entrenamiento con ejercicios de trote y bicicleta, y peculiares "métodos" empujando paredes y otros pesos que asegura lo han ido fortaleciendo físicamente, para poder hacer hasta siete empujes en hora y media. Más que la meta de implantar un récord Guinness, o competir con algún igual, "El Bola", quien no ha sufrido lesiones por su práctica, destaca que su gran sueño es "poder empujar un avión". "Sé que tengo fuerza y voluntad para hacerlo porque lo hago por amor, me complace que las personas se sientan felices viendo mi humilde esfuerzo", confesó.