(crónica) Nicolás, convertido por la cultura popular en Papá Noel, es un santo del sur

San Nicolás, adoptado por la iconografía occidental como Santa Claus o Papá Noel, no regresó nunca a la tierra que lo vio nacer, Licia, en la actual Turquía. Este exilio podría acabar pronto en caso de que triunfe la propuesta del Ministerio de Cultura turco que pretende recuperar la figura original de San Nicolás (santo del que procede la tradición de Papa Noel), aunque convirtiéndolo en un tipo del sur, de atuendo ligero. San Nicolás fue un obispo cristiano nacido en la entonces región romana de Licia, actual Turquía, que vivió entre los años 250 y 345 d.C. y fue conocido por su amor a los niños. El ministro de Cultura de Turquía, Ertugrul Günay, explicó recientemente que, puesto que San Nicolás procede de una región mediterránea, no es correcto mostrarlo con ropa de invierno, por lo que propuso cambiar su roja vestimenta por una más acorde con el clima de la zona. Según la hagiografía escrita por San Metodio, arzobispo de Constantinopla (siglo IX), San Nicolás procedía de una familia adinerada, pero al morir su padre donó toda su fortuna a los necesitados y se hizo monje. Tras un viaje por Tierra Santa, San Nicolás fue ordenado obispo de Myra (actual Demre, en la turística provincia de Anatolia). Aunque fue tomado preso por un decreto del emperador Licinio contra los cristianos, posteriormente recuperó su libertad gracias a la legalización del cristianismo por parte del nuevo emperador, Constantino I. Entre los numerosos milagros que le atribuye la leyenda se encuentran el resucitar a tres niños que habían muerto al caerse de un árbol o el ayudar a pagar la dote del matrimonio de tres muchachas sin recursos, dejando caer por la chimenea tres monedas de oro que fueron a parar a las medias que las chicas habían colgado junto al fuego para que se secasen. Así llegó a ser un santo muy venerado, especialmente en los países de religión cristiana ortodoxa, donde se le conoce como San Nicolás de Myra, y es patrón de los niños, los estudiantes, los marineros, los mercaderes y los arqueros en Grecia, Bulgaria, Georgia y Rusia. En torno al año 1087, aprovechando la confusión a raíz de la derrota bizantina en la batalla de Manzikert tras la que los turcos selúcidas penetraron en Asia Menor, un grupo de marinos italianos sustrajo las reliquias de San Nicolás a los monjes ortodoxos que las custodiaban y las trasladó a Bari (Italia). Desde entonces se veneran las reliquias del santo en Italia, y en los países católicos se le conoce como San Nicolás de Bari, mientras en la iglesia de San Nicolás en Demre también se le reza en su fiesta, cada 6 de diciembre. El Ministerio de Cultura turco anunció precisamente el pasado mes que otorgará 25.000 euros para la restauración del templo y de sus frescos. Pero, ¿cómo llegó a convertirse San Nicolás en Papá Noel? De acuerdo a ciertas teorías se trata de una apropiación cristiana de ritos paganos, tales como la entrega de regalos del dios Saturno en la tradición romana o del dios Odín en la germánica. Los holandeses siguen conociendo a San Nicolás como Sinterklaas, un personaje que llevaron consigo al emigrar a Estados Unidos en el siglo XVII. A partir del siglo XIX se encuentran historias en EEUU en las que, con el nombre americanizado de Santa Claus (pronunciación incorrecta del nombre holandés), comienza a forjarse la historia de Papá Noel. Su imagen fue fijada primero por las tiras navideñas de la revista Harper´s Weekly en 1863, y posteriormente en la publicidad de Coca Cola en los años 30 del siglo XX, donde aparece como un hombre rechoncho, barbudo y tocado con un gorro rojo. Y así se creó la leyenda de que el bonachón de Papá Noel habita cerca del Polo Norte donde, junto a cientos de duendes, fabrica los regalos que entrega a los niños en Nochebuena. Sin embargo, en otros lugares como Austria aún se sigue conservando la figura del obispo de Myra que el día 6 de diciembre reparte dulces a los niños, eso sí, cubierto con el nórdico abrigo del que el ministro de Cultura turco le quiere aliviar. Así que, tras el mes de ajetreo que le espera, San Nicolás o su "alter ego" Papá Noel quizás decida cambiar las botas por chanclas y, perdido entre la marea de turistas que llega desde el norte de Europa, disfrutar de las costas del Mediterráneo y olvidarse del estrés navideño.