(crónica) Solo, arruinado, obeso y autodestructivo, así pasó Elvis sus últimos años

Solo, arruinado, obeso, consciente de su autodestrucción y sin control sobre su inmenso talento; en ese estado se encontraba Elvis Presley, "El Rey", el 16 de agosto de 1977, fecha de la que mañana se conmemora el trigésimo aniversario de su fallecimiento. Elvis Aaron Presley, nacido en el seno de una familia humilde en Tupelo (Misisipi) el 8 de enero de 1935, pesaba alrededor de 130 kilos cuando, convertido ya en un ídolo caído, se arrastraba por los escenarios durante los últimos días previos a su muerte, a los 42 años. Su mujer, Priscilla, harta de las constantes infidelidades de su esposo, le abandonó en 1972, lo que provocó el inicio del fin para el célebre cantante, que un año después comenzó a sufrir problemas respiratorios, relacionados con la adicción al alcohol y a los barbitúricos. "Recuerdo que aquel periodo de su vida le resultaba tremendamente decepcionante; estaba deprimido, sumido en las drogas y cansado por las interminables giras a las que se sometía", afirmó a Efe Ray Connolly, escritor y novelista británico que tuvo la ocasión de entrevistar a Elvis en 1968. "Su estado mental se había desintegrado durante los últimos años de su vida, era consciente de que ya no era el hombre que fue", explicó Connolly, quien apuntó al representante del artista, Tom Parker, apodado "El coronel", como el principal responsable del ascenso y caída del icono mundial. Parker, que le consiguió a Elvis sus primeros contratos discográficos y apariciones en televisión, acabó abusando económicamente del artista, quien consideraba, según Connolly, que si se desprendía del "Coronel" acabaría su carrera como comenzó su vida: pobre. "Elvis poseía un talento único, pero Parker lo convirtió en una broma", dijo el escritor en referencia a las giras interminables por EEUU y a las decenas de películas que protagonizó el actor, principalmente en la década de los 60. "Un buen ´manager´ le habría conseguido acuerdos para que tocase en Wembley (Londres), Roma, París o colaborase con los Beatles o Bob Dylan, en vez de recorrer EEUU una y otra vez; sólo le interesaban los buenos contratos sin interesarle el contenido", lamentó el novelista. Elvis, a quien Connolly define como una persona extremadamente generosa, nunca invirtió un céntimo de sus ganancias, algo a lo que no ayudaba que Parker fundiese gran parte de ese dinero en apuestas. En agosto de 1977, la voz del cantante sonaba más profunda y cansada e incluso en su último concierto tuvo que disculparse por ello. Esa es la razón por la que, en los últimos años, odiaba entrar en un estudio a grabar más discos: era consciente de que el fenómeno había devorado a la persona y que las drogas habían destrozado su tesoro más preciado, lo que acentuó su depresión. Como revela Connelly a Efe, Elvis le dijo a su productor musical, Felton Jarvis: "Estoy cansado de ser Elvis Presley". En plena bancarrota e incapaz de conciliar el sueño, decidió, una fatídica noche de 1977, mezclar en tres tomas somníferos y otro tipo de pastillas. Pasado el mediodía, se halló su cuerpo en el baño de su mansión de Memphis. "En las últimas horas justo antes de morir, estoy seguro de que se sentía solo; tenía todo el talento del mundo, pero carecía del conocimiento necesario para controlarlo", aseguró el articulista habitual del rotativo "Daily Mail". Ahora, 30 años después de que la voz del mito se apagase, no cabe duda de que los millones de amantes de su música y los que descubrirán su magia en los años venideros mantendrán muy vivo su recuerdo. "Hay algo de primitivo en su voz que hace que guste a todo el mundo, sin importar la nacionalidad", dijo Connolly. Ese "algo", que influye de manera extraordinaria en la gente y que supera todo tipo de barreras culturales, permitirá que sigamos hablando de "El Rey" dentro de 30 años.