(crónica) Los chinos celebran su milenario Festival del Medio Otoño mirando a la luna

Los chinos celebran hoy su milenario Festival del Medio Otoño, una de las fiestas más importantes de China, mirando a la luna llena y comiendo pasteles en familia. El Festival del Medio Otoño, también conocido como Fiesta de la Luna o Fiesta de los Pasteles de Luna, tiene más de 4.000 años y se celebra el decimoquinto día del octavo mes lunar, en el que la luna brilla con más intensidad, según la tradición china. Aunque el origen de la fiesta no está claro, parece que en la antigüedad los emperadores interpretaban en este día música para la luna y hacían sacrificios en su honor, de modo que la divinidad les obsequiase con buenas cosechas. Muchos lo conocen simplemente como "el decimoquinto de la octava luna" y su día en el calendario lunar es fijo, pero varía en el calendario occidental y cada año se celebra en una fecha distinta comprendida entre mediados de septiembre y mediados de octubre. Durante miles de años, los chinos han vinculado los cambios en la vida a los cambios de la luna, como la alegría y la tristeza o la separación y la unión, que está representada por la luna llena. Por eso, el Festival del Medio Otoño es una celebración familiar en la que todos sus miembros se reúnen bajo la luna llena y comen juntos el tradicional "pastel de luna". Este dulce redondo está relleno de huevo, dátiles o frutos secos, puede llegar a pesar hasta medio kilo pese a no ser muy grande y representa la reunión familiar, la felicidad y la satisfacción completa, por lo que es el mejor regalo que se puede hacer durante el Festival. También inspira la leyenda según la cual los chinos coordinaron la rebelión contra los invasores mongoles a través de mensajes ocultos en estos pasteles. En los días previos al Festival y como preparación de la fiesta, varias ciudades han elaborado su "súper pastel de luna", que en Shenyang, capital de la provincia de Liaoning (noroeste), alcanzó las 13 toneladas de peso, con un diámetro de más de ocho metros. Además de comer el pastel de luna, requisito indispensable de la fiesta, en cada región hay una tradición diferente. Por ejemplo, en la ciudad de Cantón, en el sur de China, los habitantes disfrutan de un espectáculo de miles de faroles iluminados que contrastan con la luz de la luna. En otros lugares de China es tradicional quemar incienso, plantar árboles o hacer danzas con dragones de fuego, pero lo que no cambia es la unión familiar que representa la luna llena. Según una de las leyendas que rodean al Festival, en la luna vive atrapada una mujer, Chang E, esposa del legendario Hou Yi, que derribó nueve de los diez soles que existían en la antigüedad y que abrasaban los cultivos. Como premio a su hazaña, la reina de la corte celestial le regaló un elixir para ser inmortal, que Chang E bebió y, según la leyenda, despegó del suelo, voló hacia la luna y quedó allí para siempre. En el decimoquinto día de la octava luna puede verse la silueta de la mujer recortada sobre la luna llena, asegura la tradición, tal y como la vio Hou Yi cuando gritó su nombre al cielo, al enterarse de su desaparición.