(crónica) Los mitos y la tradición dificultan la seguridad alrededor del volcán Kelud

Hace más de dos semanas que fue declarada la alerta máxima en los alrededores del volcán Kelud, alarma avivada por la falsa erupción del sábado, pero buena parte de la población indonesia se aferra a sus creencias y tradiciones y se niega a abandonar sus casas. La falsa explosión, recogida por las televisiones y radios indonesias, provocó el pánico entre los pueblos cercanos al Kelud, en la isla indonesia de Java, aunque esta mañana, y vista la "travesura" del volcán, fueron muchos los que decidieron volver a sus hogares. Y es que en Java, los mitos y las tradiciones tienen muchas veces más peso que las órdenes de las autoridades, que se las ven y se las desean para completar una total evacuación. Es el caso de Kali Bladak, una mujer que reside en la localidad de Juminem y que ha asegurado que no acatará las órdenes de evacuación porque cree que su casa, situada en la zona de mayor riesgo, no sufrirá daños al estar protegida por el "janur kuning", un tipo de decoración a base de hojas de cocotero empleado en las ceremonias tradicionales. "Nuestra casa está a salvo. Hemos decorado las casas con ´janur kuning´. Este encantamiento nos pone a salvo de la lava", declaró la mujer al diario "The Jakarta Post". Otros vecinos se aferran a la creencia popular de que si se quedan en casa con las luces apagadas y hablando en susurros, el volcán, de 1.713 metros de altura, no llegará a entrar en erupción. Creen que la montaña es un ser vivo al que no se debe molestar, y por eso, si se quedan callados y no hacen ruido, el volcán volverá a dormirse. Otros se guían por signos naturales para interpretar el estado de ánimo del volcán y confían más en lo que les dicta su instinto y sus sentidos que en las predicciones de los vulcanólogos. Por ejemplo Sugeng Waluyo, funcionario de la administración de Blitar, que el pasado viernes predijo la inminencia de la erupción por los indicios ambientales percibidos. "El aire se ha vuelto muy húmedo, los insectos han dejado de hacer ruido y los pájaros vuelan muy cerca de la tierra" declaró a los periódicos. Estas percepciones se unen a las de otros vecinos que aseguran haber oído una voz sobrenatural procedente del Kelud advirtiéndoles de la llegada de la lava. Para muchos, la única persona capaz de dialogar con esa voz es Mbah Ronggo, el vigilante espiritual del Kelud que, siguiendo la tradición javanesa, celebra periódicamente ceremonias echando flores y arroz al cráter para mantener la armonía entre los hombres y la montaña. Según la creencia popular, las "visiones espirituales" permiten a Ronggo, de 64 años, comunicarse directamente con el volcán y saber exactamente cuando va a entrar en erupción. En las últimas semanas, Ronggo ha reiterado que todavía no había llegado esa fecha, aunque tuvo que consentir, a regañadientes, ser evacuado a petición de la policía para influir en el resto de la población. Hasta ahora se desconoce el número exacto de personas que siguen instalados en la zona de riesgo, en un radio de diez kilómetros del cráter, porque el número varía y la gente va y viene de los refugios para cuidar sus animales, pertenencias y sus campos. El Kelud, considerado uno de los diez volcanes más peligrosos del mundo, entró en erupción en 1990, causando la muerte a 34 personas, y vivió otra más fuerte en 1919, que acabó con la vida de más de cinco mil.