Un enorme cocodrilo de peluche provoca el retraso en el despegue de un avión

Muchas son las causas que pueden provocar el retraso en el despegue de un avión, pero pocas tan extrañas como la presencia en la cabina de un enorme cocodrilo de peluche y la negativa de su dueña a desembarcar el juguete, tal y como ha sucedió en el aeropuerto romano de Ciampino. El vuelo afectado fue el que cubre la ruta entre Ciampino y el aeropuerto de Orio al Serio, cercano a Milán (norte), que sufrió un retraso de dos horas, según informa hoy la agencia italiana Agi. El peluche era "una monstruosidad verde, tan enorme que ocupaba tres butacas del avión" y que una pasajera había logrado hacer pasar como equipaje de mano, según relata la misma fuente. El vuelo no había empezado bien, pues primero se retrasó por motivos técnicos, después de produjo un altercado con un pasajero que se negaba a quitar su maleta de una salida de emergencia y, cuando los problemas parecían solucionados, entró en escena el cocodrilo. Una asistente de vuelo, ante la imposibilidad de encontrar un puesto para el peluche que no pusiera en riesgo la seguridad, decidió dar un ultimátum a la propietaria, o se desembarcaba al animal o el avión no podía despegar. El mismo comandante confirmó la decisión a los pasajeros por la megafonía de cabina: "Señores, no se puede despegar por culpa del cocodrilo", señaló el piloto citado por la agencia. El destino del animal de peluche se convirtió inmediatamente en materia de acalorada discusión de los pasajeros, desde los que proponían situarlo en las filas traseras del avión que estaban libres, hasta los que pedía su expulsión automática. Mientras, el ahínco de la propietaria en defender el derecho al viaje de su mascota inanimada subió de tono hasta el punto que la emprendió a tirones con la azafata, lo que provocó la intervención de la guardia fronteriza presente en el aeropuerto. Cuando la situación parecía desesperada y al borde del caos, fue una religiosa quien medió entre todas las partes y después de hablar con la tripulación, con los agentes y con la dueña del peluche, esta última se cargó el animal al hombro y abandonó el avión, que finalmente pudo despegar, según informa Agi.