El gafe de Camilla al bautizar un nuevo transatlántico

La ceremonia de bautizo del nuevo crucero de la naviera Cunard Line, el "Queen Victoria" ("Reina Victoria"), fue hoy perfecta hasta que la "madrina", Camilla Parker Bowles, no logró romper la botella de champán en el casco del buque. Camilla, acompañada por su esposo, el príncipe Carlos, heredero al trono británico, disfrutó de una ceremonia muy pomposa en la ciudad costera de Southampton (sur de Inglaterra), a la que asistieron unos 2.000 invitados que agitaban banderitas británicas. Todo marchaba sobre ruedas hasta que la duquesa de Cornualles presionó el botón para estrellar la tradicional botella de champán contra el barco, de 90.000 toneladas, tras pronunciar la frase "Que Dios lo bendiga y a todos los que viajen en él". Pero la botella resistió el impacto y quedó prácticamente intacta, un imprevisto que los hombres de la mar consideran de mal agüero para cualquier embarcación. Hace siete años, la princesa Ana, hija de la reina Isabel II, fue igual de ceniza que Camilla y tampoco logró romper la botella de champán en el caso del crucero "Aurora", de la compañía P&O, que se averió en su viaje inaugural. Tras el gafe de Camilla, hizo falta una segunda botella que -esta vez sí- se hizo añicos al chocar contra el casco del "Queen Victoria", confirmó un portavoz de Cunard. "Estamos encantados de que la duquesa haya bautizado el buque", comentó esa fuente, al aducir que "las botellas a veces no se rompen". Antes del infortunio, Camilla y Carlos visitaron el impresionante crucero, que cuenta con un teatro equipado con 800 asientos, una biblioteca con más de 6.000 volúmenes y un invernadero de estilo colonial. El "Queen Victoria" emprenderá este martes su singladura inaugural con rumbo al norte de Europa y con la esperanza de tener más suerte que el "Aurora".