La máquina de la risa, un ingenio para descifrar el humor nipón

Un profesor japonés estudioso del humor ha inventado la "máquina de la risa", que podrá detectar la gracia que provoca un chiste en una persona aun en el caso de que no se ría o emita falsas carcajadas. El padre de esta invención, Yoji Kimura, profesor de Sociología en la Universidad de Kansai (centro de Japón), empleará esa máquina en un estudio sobre el humor nipón, un mercado millonario difícil de investigar a causa de la contención expresiva de los japoneses. Kimura, que preside la Sociedad Japonesa para los Estudios de la Risa y el Humor, dijo hoy a Efe que presentará su invención para el público japonés en febrero y ante el público internacional en Madrid, el próximo julio. A pesar de lo extrañas que puedan parecer las teorías de Kimura ("el humor japonés tiene un modo de negocios y otro de fiesta", afirma), la industria del humor es un sector que mueve mucho dinero en Japón y cuenta incluso con empresas especializadas, como Yoshimoto Kogyo, que cotiza en la bolsa de Osaka. La excepcionalidad que hace que los ojos no rasgados vean Japón como un país excéntrico se manifiesta también en el humor, que en los nipones se produce, según Kimura, de manera "generosa". Este estudioso explica que el discurso Zen o la ceremonia del té esconden también manifestaciones humorísticas a pesar de su aparente seriedad. Lejos de ser uniforme, la visión y capacidad para el humor de los japoneses difiere dependiendo de la zona que se estudie. Tanto el profesor Kimura como el saber popular nipón sostienen que los tokiotas están menos capacitados para la risa que sus compatriotas de Osaka, de donde provienen muchos cómicos japoneses. Las rígidas reglas de etiqueta que imperan en las islas japonesas son más flexibles en Osaka, por lo que los habitantes de esta ciudad se permiten tomarse el pelo los unos a los otros más frecuentemente. Según Kimura, Osaka es una fuente de humor que después fluye por todo el resto del país. Al parecer, el fenómeno del humor está en pleno proceso evolutivo en Japón porque el creador de la "máquina de la risa" afirma que los jóvenes tienden a vivir al día y a buscar la risa para olvidarse de la soledad. Para entender y aplicar mejor los nuevos caminos de la risa y las causas que la provocan, Kimura pondrá pronto sobre la mesa su invención. Aunque entre risas no quiso revelar a Efe los detalles del ingenio para proteger la patente, sí apuntó que se concentrará en las reacciones de una parte del cuerpo de la persona estudiada. En Japón las conclusiones extraídas del estudio del humor se aplican después a todo tipo de industrias, como las cámaras de fotos que se disparan automáticamente cuando reaccionan a las sonrisas que caza el objetivo o libros que enseñan a sonreír a los empresarios para mejorar su rendimiento durante las negociaciones. Pero, además de servir a empresas y servicios sanitarios a entender los beneficios del humor, la nueva máquina ayudará a los expertos en la teoría de la risa. La Universidad de Kansai ofrece una asignatura impartida por Kimura en la que están inscritos 1.500 alumnos, financiada por la compañía Yoshimoto Kogyo. La compañía, que emplea a humoristas y otro tipo de creadores, también colabora en el curso, que además de estudiar los mecanismos de la risa engloba la materia de la historia del humor. Con su invento, Kimura ingresa en el insigne club de excéntricos inventores japoneses del que son miembros genios como Yoshiro Nakamatsu, creador del disquete, o Hideto Tomabechi, inventor de un tono de teléfono móvil que provoca un aumento en el volumen del pecho de las mujeres que lo escuchan. Nakamatsu, más conocido como Dr. Nakamats, optó a la alcaldía de Tokio con su propuesta estrella, un escudo antimisiles de invención propia para la capital japonesa.