Un millar de personas tomarán las uvas y recibirán el nuevo año en Barajas

Un millar de personas tomarán hoy las uvas para recibir al nuevo año en Barajas, de los que la mayoría son trabajadores, aunque también hay que contar a un centenar de inadmitidos o peticionarios de asilo y a medio centenar de "sin techo", que buscan cobijo cada día en el recinto aeroportuario. Las empresas RAESA, propietaria de los locales hosteleros del aeropuerto, y ENASUI, concesionaria de las cantinas de empleados tienen ya preparadas 710 cenas para los que les toca trabajar. Todas ellas incluyen las uvas de la suerte, marisco, cordero, surtido de ibéricos y los tradicionales dulces navideños. Y es que esta noche el personal de facturación de las compañías, las tripulaciones, los trabajadores de AENA (señaleros, bomberos, personal de mantenimiento y servicio médico, entre otros), así como los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado estarán en sus puestos para que todo siga funcionando. Según las previsiones, el último vuelo que aterrizará en Barajas en 2007 será uno de Alitalia que llegará de Roma a las 23.45 horas, mientras que a las 00.10 está previsto el aterrizaje de una ruta de Iberworld procedente de El Cairo. Cinco minutos antes de la medianoche saldrá hacia Santiago de Chile un vuelo de Lan Chile y a las 00.05 horas está previsto que despegue hacia el mismo lugar un Air Comet. Los trabajadores, que asumen con resignación pasar el fin de año en el aeropuerto, comentaron a Efe que la uvas se toman de forma un poco caótica. "Si te toca un embarque en ese momento, tienes que esperar a celebrarlo cuando se termina". Las compañías no realizan ninguna celebración durante los embarques para cumplir con los horarios. La "fiesta" tiene lugar a bordo del avión, donde se ofrecen cenas especiales y detalles para los pasajeros, como en el caso de Air Comet, que además, ha decorado sus aeronaves con motivos navideños. Cuando terminen los embarques y hasta que empiece de nuevo la actividad a primera hora de la mañana, los empleados tienen previsto dar la bienvenida al año "como se merece". "Nos juntamos los que estamos para brindar. Se crea buen ambiente", reconocieron. Al margen de los trabajadores, unos 100 inadmitidos en la frontera y peticionarios de asilo pasarán también hoy la noche en Barajas, en las salas donde permanecen hasta tomar el vuelo que les lleve de regreso al lugar del que procedían o mientras aguardan la resolución de su solicitud, respectivamente. De ellos no se han olvidado en el aeropuerto madrileño y también contarán con una cena para recibir el año. Los que tendrán que gestionarse su cena de Fin de Año serán los "sin techo" que buscarán esta noche cobijo en Barajas. Algunos de ellos son viejos conocidos, como Gedamou Abebe Sileshi, un ciudadano etíope de 45 años, que el próximo enero cumplirá cuatro años de "residencia" en Barajas. Desde el banco que ocupa con sus pertenencias en la terminal 1, Abebe verá llegar el nuevo año "sin celebraciones, porque yo soy musulmán", aunque pese a profesar otra religión hoy felicitaba el nuevo año a todos los que le saludaban. También estará en su puesto de la terminal 2 una sexagenaria española, que llegó a Barajas hace un año y sigue en el aeropuerto "a la espera de que me den el piso". Suele pasar los días sola, pero por las noches duerme en la terminal con dos de sus hijos. Esta noche sólo estará con uno de ellos, ya que dijo a Efe que "la pequeña se va de fiesta". Además de los "habituales", se espera en Barajas esta noche al casi centenar de "sin techo" que cada día buscan el calor de las paredes de las terminales.