El osezno Knut, demasiado mayor y pesado para jugar con su cuidador

El osito polar Knut, que nació en Berlín el pasado 5 de diciembre, se ha convertido ya en todo un señor oso de 110 kilogramos de peso, lo que ha llevado a la dirección del zoo a prohibir los habituales juegos con que el animal y su cuidador, Thomas Dörflein, divertían a los visitantes. Así lo anunció hoy el director del parque zoológico, Bernhard Blaszkiewitz, quien aseguró que la decisión no responde a la "maldad" del animal sino al deseo de proteger a Dörflein, que crió a Knut con biberón al ser repudiado por su madre, ya que consideran que su ya enorme tamaño ha convertido al oso es "un peligro" para su "padre" adoptivo. Según Blaszkiewitz, se tomarán medidas para "minimizar" el contacto físico entre ambos, cuyos juegos eran hasta ahora el momento "estrella" de las controladas apariciones diarias de Knut, aunque el dedicado cuidador podrá seguir alimentándolo y "conversando" con él. Hasta el mes de octubre, el fenómeno Knut había engrosado el número de visitas del zoo en un 20 por ciento, con dos millones de entradas vendidas en los diez primeros meses del año. Este oso polar, aunque ya algo crecidito, sigue congregando a pequeños y mayores en largas colas en la entrada del zoológico, y se producen apretones y empujones en la valla para ver, dos veces al día, de cerca al animal, que tras su presentación el pasado 23 de marzo se ha convertido en una estrella mediática y comercial. Knut, abanderado para muchos en la lucha contra el calentamiento global por pertenecer a una de las especies más amenazadas, es el primer oso polar en 33 años que sobrevive a su nacimiento en el zoo de Berlín, pese a haber sido rechazado por su madre y criarse con biberón. Su cuidador, célebre ya en Berlín, dejó su casa y familia durante meses para mudarse a la guarida del osezno y poder atenderlo a todas horas.