(panorámica) El charango, Gardel y la papa, los otros símbolos patrios de América

El charango, una mini-guitarra andina hecha con el caparazón del armadillo, ha pasado a engrosar la lista de instrumentos musicales, ritmos, comidas, bebidas y hasta personas que se disputan como propias dos o mas países latinoamericanos. La música y la gastronomía son los dos terrenos mas fecundos para estas disputas, generalmente apasionadas, pues tocan la vena patriótica de muchos latinoamericanos. De estas polémicas la que mas ha dado que hablar y que escribir es, sin duda, la que mantienen Argentina y Uruguay por el lugar de nacimiento de Carlos Gardel, y las mas reciente la que enfrenta a Bolivia y Perú por el charango, declarado patrimonio nacional peruano un año después de haber recibido tal honor en Bolivia. La primera reacción oficial boliviana a la decisión tomada este domingo por el Instituto Nacional de Cultura fue de "desconcierto", según dijo este lunes a Efe el viceministro de Cultura Paul Groux. Bolivia ya había tenido sus dimes y diretes por el charango con Chile, que también reclama como propio ese instrumento de cuerda. Groux reconoció hoy que "hay que entender que muchas expresiones culturales no tienen fronteras". Tal es el caso del tango, surgido a mediados del siglo XIX en los arrabales de las ciudades del río de La Plata, pero hoy con proyección internacional. Su mayor representante, Carlos Gardel, del que se dice que cada día canta mejor a pesar de no estar en el mundo de los vivos desde 1935, nació el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, según una partida de nacimiento que se conserva en la Alcaldía de esa ciudad francesa, pero se nacionalizó argentino por voluntad propia. Sin embargo, en Uruguay hay un activo movimiento para reivindicar que la cuna de Gardel fue la ciudad de Tacuarembó y como prueba principal se esgrime que así figuraba en el pasaporte que llevaba cuando murió en un accidente aéreo en Colombia. El tango es también el centro de otra polémica argentino-uruguaya. En los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 la delegación argentina desfiló al compás de "La cumparsita", el tango por antonomasia, y ello provocó una airada queja del Gobierno de Uruguay, donde esa composición es desde 1997 "himno popular y cultural" del país. "Nos llama mucho la atención que esto se haga sin tener en cuenta que se trata de algo muy nuestro, muy uruguayo, que su origen, su música y su autor son uruguayos", indicó en su día el entonces viceministro de Cultura de Uruguay, José Carlos Cardozo. "La cumparsita" fue escrita por el uruguayo Gerardo Matos Rodríguez e interpretada por primera vez en 1917 en un café de Montevideo por la orquesta del argentino Roberto Firpo. La letra original fue cambiada por los letristas argentinos Enrique Maroni y Pascual Cutursi, después de que Matos vendiera los derechos de la canción por 20 pesos de entonces. Mas al norte del continente, la música, un arte del que se dice que no tiene fronteras y une al ser humano, también crea problemas entre vecinos. Puerto Rico se disputa con Panamá la creación del reguetón y tiene sus mas y sus menos con Cuba por la paternidad de la salsa, pero si algo duele a muchos puertorriqueños es que el cantante Luis Miguel, conocido como "el sol de México", apenas mencione que nació en la llamada "isla del encanto". Las disputas por productos gastronómicos despiertan la misma vehemencia que las musicales. Preguntar de dónde son las pupusas, el dulce de leche, el pisco o el gallo pinto puede ofender en algunos países. El Salvador y Honduras se atribuyen cada uno la paternidad de las pupusas, unas tortillas de maíz o arroz, a las que se agrega queso, chicharrón, mariscos o jamón, entre otros ingredientes, y llevaron su disputa hasta las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Con menos vehemencia, Costa Rica y Nicaragua se pelean por el "gallo pinto", un plato de arroz con fríjoles que se cree originario de África, y Argentina, Chile y Perú hacen lo propio con el dulce de leche, también llamado manjar. El pisco, un aguardiente hecho con la variedad de uva de la que toma el nombre, que en quechua significa "avecilla", es también motivo de discordia y ha llevado a Perú y Chile hasta tribunales internacionales. La Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) reconoció en agosto del 2005 la denominación de origen del producto como peruana. Además del pisco, Perú se disputa con Chile la propiedad de algunas variedades de papas o patatas, y del cebiche, un plato a base de pescado o mariscos macerados en sal y limón que también se sirve en las mesas mexicanas y ecuatorianas.