Las pastillas de Viagra valen para comprar votos en Tailandia

Pagar el voto de la gente en pastillas de Viagra es el método al que ahora recurren algunos candidatos que se presentan a las próximas elecciones al Parlamento de Tailandia, un país donde la papeletas siempre han tenido precio. Atrás han quedado el dinero, los saquitos de arroz, camisetas, ventiladores y otros objetos que los candidatos con presupuesto y sus cuadrillas de apoyo, repartían entre los tailandeses como pago por su voto cada vez que había que ir a la urnas. La técnica de pagar con Viagra, un producto farmacéutico que estimula la acción sexual y del que existen decenas de sucedáneos de fabricación local, fue destapada hoy por la prensa a raíz de la denuncia presentada por seguidores de uno de los casi 40 partidos. Sayan Nopcha, funcionario de la provincia de Pathun Thai, al norte de Bangkok, denunció que algún político distribuye pastillas de Viagra, y que aunque es ilegal, la táctica está siendo bien acogida por los electores. El Gobierno instalado en el poder por los militares tras el golpe de Estado perpetrado en 2006, endureció la ley electoral para intentar poner fin a la compra de votos, una tradición implantada desde hace más de dos décadas, y que sigue viva pese a las promesas de erradicarla hechas por casi todos los gobernantes anteriores. La nueva legislación electoral de Tailandia establece que los candidatos que sean declarados culpables de compra de votos pueden ser descalificados y sus partidos disuelto, y a la vez contempla penas de hasta diez años de cárcel para los votantes que acepten dinero o regalos. A las elecciones del próximo 23 de diciembre, concurren cerca de 4.200 candidatos de 41 partidos políticos.