La perrita de la multimillonaria Leona Helmsley hereda 12 millones de dólares

La multimillonaria neoyorquina Leona Helmsley, conocida como la "reina del mal", vuelve a saltar a la escena pública una semana después de su muerte, al conocerse que ha dejado 12 millones de dólares a su perrita "Trouble", lo que la convierte en su segunda mayor heredera. Según publican hoy algunos diarios neoyorquinos, esta debilidad mostrada por Helmsley, de 87 años, hacia su pequeño maltés, de ocho años, contrasta claramente con la decisión de desheredar a dos de sus cuatro nietos que no recibirán ni un sólo dólar de su fortuna, calculada entre 4.000 y 8.000 millones de dólares. Con los 12 millones legados a su mascota se ha creado un depósito del que se extraerán los fondos necesarios para cuidar de "Trouble" (problema, en inglés), una perrita blanca que llegó a protagonizar los anuncios de la cadena de hoteles de lujo Helmsley. La aristócrata, que en su día pasó por la cárcel por evasión fiscal y tuvo fama de mujer implacable en los negocios y muy dura con sus empleados y familiares, era la dueña de esa cadena de hoteles. Además, Helmsley, que ahora reposa en el histórico cementerio de Sleepy Hollow, una localidad al norte de la Gran Manzana, ha establecido que su maltés sea enterrado junto a ella y su marido, en un mausoleo de cinco estrellas, rodeado de otros ricos y famosos. El espectacular mausoleo, que costó más de 1,4 millones de dólares, lo mandó construir en 2005 a semejanza de un templo griego para trasladar allí los restos de su esposo y de su hijo. En su testamento la anciana, que murió con 87 años de un paro cardíaco en su residencia veraniega en la localidad de Greenwich, en el vecino estado de Connecticut, también lega 15 millones a su hermano, 20 millones a repartir entre dos de sus nietos, 100.000 dólares para su chófer y el resto para el fondo caritativo que lleva su nombre y el de su esposo. En los últimos años, Leona Helmsley, que comenzó como secretaria de una agencia inmobiliaria y tras su tercer matrimonio llegó a controlar más de 120 edificios de la Gran Manzana, raramente aparecía sin su mascota en los brazos, que ahora deberá ser cuidada por su hermano, Alvin Rosenthal. Este generoso trato contrasta con el concedido por una de las mujeres más ricas del mundo (la 369, según el último listado de Forbes) a otros dos nietos, a los que no les ha dejado nada, "por razones que ellos conocen sobradamente", según el testamento. La herencia que recibirán los otros dos nietos, hijos de su único descendiente, Jay Pnazirer, que murió en 1982, está supeditada a que cumplan determinadas exigencias, como visitar la tumba de su padre al menos una vez al año, "preferiblemente" en el aniversario de su muerte. Para comprobarlo, se instalará un libro de visitas en el barroco mausoleo, que cuenta con doce columnas de granito y unos grandes ventanales oscurecidos, con el "skyline" de Nueva York labrado en sus cristales, y que está rodeado de un pequeño bosque con árboles de boj y un arce japonés. Helmsley poseía una fortuna inmobiliaria que heredó de su esposo y que incluía, además de una cadena hotelera de lujo en Manhattan y Sarasota (Florida), la gestión del emblemático rascacielos Empire State.