La princesa Doria Pamphilij teme por la herencia artística de la familia

La princesa Gesine Doria Pamphilij, heredera y custodia junto a su hermano, Jonathan, de una de las mayores colecciones de arte del mundo, teme las repercusiones sobre la herencia de una batalla judicial que los enfrenta. En declaraciones que publica hoy el vespertino "Evening Standard", la princesa, que estuvo en Londres para visitar la exposición de la National Gallery sobre la imaginería policromada española, dice temer "un gran embrollo (legal) en el futuro". El problema surgió dado que el príncipe tuvo a sus dos hijos, que tienen ahora tres y dos años, con dos madres de alquiler a las que donó su esperma: una de ellas vive en Wichita (Kansas, EEUU) y la otra, en Ucrania. La ley italiana considera que los niños nacidos así son hijos legítimos únicamente de la madre y no reconoce al donante, lo que significa que la pequeña Emily y su hermanito Filippo Andrea no tendrían derecho a heredar su parte de la fortuna familiar. Y la pesadilla de la princesa es que, a la muerte de su hermano, el príncipe, las dos madres reclamen no sólo a sus hijos sino también la herencia de la familia, que incluye medio millar de pinturas de artistas de la talla de Rafael, Tiziano, Caravaggio y Velázquez (su famoso Retrato del Papa Inocencio X). La otra posibilidad es que a la muerte de Jonathan, si su hermana le sobrevive, ésta y sus cuatro hijos, de edades comprendidas entre los quince y los cinco años, lo hereden todo, algo con lo que aquél tampoco está de acuerdo. La decisión de la princesa de llevar el asunto a los tribunales no ha gustado a su hermano, escribe el periódico, según el cual, aunque ambos viven en el mismo palacio romano, que lleva el nombre de la familia, ocupan alas distintas y al parecer no se hablan. "Espero que una vez que se resuelva el caso, pueda enmendar las relaciones con mi hermano", declara la princesa Gesine al Standard. "Hay ya problemas en vida nuestra y los habrá cuando muramos. Las madres de alquiler podrían reivindicar sus derechos sobre los hijos de Jonathan. Han renunciado a ello en los países donde viven, pero en Italia es algo legal y ¿quién sabe qué ocurrirá cuando estemos muertos?", se pregunta. "El mismo hecho de no reconocer a los hijos de Johanthan como herederos podría dar lugar a un proceso legal", señala. Según Gesine, lo más probable es que se presentasen un día los primos de los Doria Pamphilj para reclamar la parte de la herencia que pudiera corresponderle a Jonathan. Pero lo que más alarma a la princesa, según confiesa, es que lo hagan las madres de los hijos de Jonathan: "Esa posibilidad es demasiado para mí", confiesa para explicar por qué ha decidido acudir a los tribunales. Según ella, su hermano no ha entendido que un donante de esperma no es como cualquier otro padre, según la legislación italiana, que sólo reconoce a la madre, y no aceptó la sugerencia de su hermana de que adoptase. "Esa ley protege a los donantes de esperma, pero les priva de derechos. No les da derechos, pero tampoco les impone obligaciones". Una solución elegante es que la princesa adoptase a los hijos de su hermano, pero hasta ahora se ha negado a ello. Lo más curioso del caso es que el príncipe y la princesa no son siquiera de la misma sangre que la viejísima y nobilísima familia italiana de los Doria-Pamphilij. Se trata de niños adoptados en Inglaterra por la heredera de la familia, la princesa Orietta de Melfi, San Martino y Doria-Pamphilij-Landi, y su esposo, un comandante de la Royal Navy llamado Frank Pogson, y tienen ambos la nacionalidad británica. Demasiado viejos ellos mismos para tener hijos, Orietta y Frank adoptaron primero a Jonathan, que había sido recogido en un orfanato católico londinense, y luego a Gesine, al año siguiente, y les dieron una esmeradísima educación británica.