Un restaurante donde se come a oscuras ofrece una "dieta ciega"

Un restaurante que acaba de abrir sus puertas en el antiguo puerto de pescadores de Iafo, en el distrito de Tel Aviv, ofrece una "dieta ciega" a sus comensales, que comen en un local totalmente oscuro, informa hoy el diario Yediot Aharonot. También los camareros que sirven al público son cortos de vista en el restaurante "Black out", instalado en un viejo hangar de ese puerto de reminiscencia bíblica pues en sus aguas, según las Sagradas Escrituras, una ballena fagocitó al sufrido Jonás. Los clientes del original local pueden escoger entre dos menús, uno fijo, por el que pagan 140 "shékel" (casi 40 dólares), y otro a la carta, pero también al tuntún pues sólo pueden ver algunas sombras una vez habituados a la oscuridad dentro del restaurante. Los que toman el menú fijo, como aquellos que corren el riesgo de la elección de los platos, no siempre logran adivinar cuál es su contenido, y encontrar y palpar los cubiertos -según comensales que acudieron a conocer la novedad- puede llevar largos minutos. La única "ventaja" con que juegan los interesados en experimentar las limitaciones de los ciegos, es que en el vestíbulo del restaurante, iluminado, pueden observar fotografías de los platos que se les ofrece, comentó su representante, Arieh Rozen. Los clientes deben deshacerse de todo elemento que pueda emitir alguna luz, como los relojes iluminados o los teléfonos celulares. Una de las desventajas, según testigos, es que comiendo en la oscuridad se puede escuchar con mayor nitidez los ruidos que hacen aquellos que comen con la boca abierta. La ruptura de copas, un accidente muy probable en la oscuridad, es un gasto que corre por cuenta de la casa, instalada en un centro sin fines de lucro para la habilitación de personas que nacieron sordas y que en los años de la adolescencia van perdiendo la vista. El centro, llamado "Por favor, tocar", cuenta también con un teatro, y la mayoría del personal son enfermos que sufren de ese síndrome.