Silvia Sommerlath, plebeya de padre alemán y madre brasileña, nació en Heidelberg el 23 de diciembre de 1943, conoció al heredero de la corona de Suecia en los Juegos Olímpicos de Munich y se convirtió en reina consorte al casarse con Carlos XVI Gustavo en 1976.

Cuando Silvia Renata Sommerlath se graduó en la Escuela de Interpretación de Munich en 1963, después de aprender a hablar seis lenguas (sueco, alemán, inglés, francés, español y portugués) nada le hacía imaginar el futuro que esos idiomas le deparaban.

Después de trabajar en el Consulado Argentino en Munich, la futura reina entró a formar parte del Comité de Organización de los Juegos Olímpicos que se habían de celebrar en aquella ciudad en 1972, así como de la Organización de los Juegos de Invierno de Innsbruck (Austria), en la función de Jefa de Protocolo.

Fue desarrollando esa tarea en las Olimpiadas de Munich cuando conoció al entonces príncipe heredero de Suecia. Y cuatro años más tarde, en 1976, tras anunciar su compromiso en marzo, contrajeron matrimonio el 19 de Junio en la Catedral de Estocolmo.

Al año de producirse el enlace, nació la princesa heredera Victoria, el 14 de julio de 1977, mientras que el príncipe Carlos Felipe, nacía el 13 de mayo de 1979, y la princesa Magdalena el 10 de junio de 1982.

Sin embargo, a pesar de la maternidad, la ya Reina de Suecia nunca ha abandonado sus tareas como consorte, acompañando cuando ha sido necesario a su esposo Carlos XVI Gustavo en multitud de actos oficiales, tanto dentro como fuera del país.

Además, la Reina Silvia se encarga de tener un contacto directo con la realidad de su pueblo, visitando regularmente diferentes instituciones públicas, así como haciéndose cargo de diversas fundaciones benéficas.

Silvia de Suecia está totalmente entregada a varias causas como la ayuda a la infancia, a los drogodependientes, a los discapacitados (la Reina ha estudiado lenguaje de sordos para poder tener un contacto más cercano con este colectivo) o a los enfermos de cáncer.

Sin embargo, quizá sea The Silvia Home el proyecto que más llena a la Reina de Suecia. Esta organización benéfica es el resultado de una iniciativa personal de la consorte y en ella se promocionan las investigaciones científicas a favor de las personas afectadas de demencia, ofreciendo educación especial para los pacientes y sus familias, así como tratamientos y cuidados específicos para los enfermos.

Además, la Reina Silvia, que con estas acciones ha conseguido ganarse el corazón de todos los suecos, es miembro de la Iglesia Luterana de Suecia.