Boris Izaguirre, finalista del Premio Planeta

Boris Izaguirre se dispone a entrar en "un mundo nuevo" como escritor tras haberse convertido en finalista del Premio Planeta con su novela "Villa Diamante", pero sin renegar de su experiencia como “showman” televisivo, que, según afirma, le ha proporcionado abundante material literario para sus libros.

"Yo no tengo problemas con mi frivolidad. Me ha permitido vivir muy bien, abandonar mi país en un momento muy crítico, convertirme en una personalidad en un país que no es el mío, establecer unas fantásticas amistades y observar cosas con las que he empezado a hacer literatura", ha dicho el escritor venezolano en una entrevista.

Izaguirre (Caracas, 1965) se considera un cronista que ha buscado en la televisión "un sitio muy privilegiado" para observar los cambios de la sociedad, aunque considera que su "personaje" televisivo está asociado a un programa, "Crónicas marcianas", que "ya no existe". "Me defino como un observador. La única cosa que me interesa del intelectual es el escepticismo para observar el tiempo que le ha tocado vivir", afirma.

Izaguirre comenzó su carrera como cronista de sociedad a los dieciséis años en su país, donde escribió más tarde guiones de telenovelas tan famosas como "La dama de rosa". Antes de "Villa Diamante" publicó tres novelas ("El vuelo de las avestruces", "Azul petróleo" y "1965"), pero para Izaguirre el haber sido finalista del Planeta supone un cambio radical en su carrera literaria. "Este es un premio que tiene muchas bondades y una es que te enseña a escribir, es el mejor máster literario", explica el autor.

Izaguirre cuenta ahora con satisfacción que hace meses se sumergió "con gran secretismo" en el proyecto de escribir una novela para el Premio Planeta, animado por su editora, Mercedes Castro: "Sólo lo sabíamos ella, mi marido y yo". El resultado es un melodrama protagonizado por dos hermanas, una hermosa y la otra fea, que transcurre en Caracas entre los años veinte y cincuenta del siglo pasado, y que se desarrolla en torno a una casa a la que el autor se refiere como "un Taj Majal" edificado en el trópico por un hombre como muestra de amor a una mujer. Es una novela en la que el cine tiene una gran influencia -sus escenas recorren todos géneros del séptimo arte- y en la que su autor, como en sus anteriores obras, vuelve la vista a su ciudad natal, pese a constatar que sus raíces en aquel lugar "están severamente dañadas".

Izaguirre destaca que una de las reflexiones que propone "Villa Diamante" es que es "muy probable" que la "dictadura de Pérez Jiménez" en la que transcurre parte de la novela "tenga un reflejo en el régimen bolivariano" actual de Hugo Chávez, aunque "es una cuestión que cada lector debe decidir". El escritor venezolano asegura que no le gusta opinar de la situación política de su país, porque no vive "el día a día" de allí, pero considera que la cancelación del concierto de Alejandro Sanz en Venezuela "es un capricho de los gobernantes que probablemente tenga un coste político y social mayor que la satisfacción de ver cumplido ese capricho".

Izaguirre cree que, más que mostrar otra faceta de sí mismo, lo que le va a permitir el haber sido finalista del Planeta es "hablar de otras cosas, desde otro nivel, desde otro sitio", y le pide a su novela que "sea mágica para el lector". Considera que a la literatura actual "no le falta necesariamente glamour" -"hay muchísimos libros que te transportan a universos fabulosos", afirma-, aunque "posiblemente a muchos autores sí que les falta un poco de glamour". "Pero, a lo mejor, ha sido una decisión suya el no tenerlo", matiza a continuación. A sus 42 años, Boris Izaguirre se siente "felizmente adulto" y afirma con humor que está dispuesto a abordar esta "situación nueva" sin "mapas ni planos", y, "si se quiere, definitivamente guapo".