Christian Gálvez fue objeto de oferta de Antena 3 y contraoferta de Telecinco cuando era aún reportero de 'Caiga quien caiga'. En suma, un 'fichaje' que no se quería dejar escapar. Y este madrileño de 28 años ha demostrado su eficacia como conductor y maestro de ceremonias en 'Pasapalabra', veterano concurso que acaba de cumplir su primer aniversario en la cadena de Mediaset con una aceptable audiencia mantenida, y más recientemente en los espectáculos de 'Tú sí que vales'. La cámara le quiere, como ha demostrado también la publicidad, que le reclama para anuncios, pero este atractivo joven, al que le gusta la acción pero menos prodigarse en charlas, no quiere limitarse a ser un hombre de moda sino asentar su carrera profesional. Siempre quiso ser actor y, con un poco de suerte, aspira también a dirigir.

- Le reclaman mucho ¿qué cree que ven en usted?
-Supongo que creen que estoy haciendo las cosas bien.
 
- La televisión crea rostros de moda, como el suyo.
- Sí, pero a mí la palabra moda me da un poco de miedo porque las modas son pasajeras. No quiero fama ni estar de moda sino tener trabajo y que dure, porque de otra manera te conviertes en pan para hoy y hambre para mañana. 

- Tan joven y ya ha pasado por múltiples actividades. Actor, guionista, modelo...
- Siempre he dicho que el currículum no es del todo meritorio porque uno intenta centrarse en una cosa, pero si no te sale tocas otros palos para formarte profesionalmente.

- ¿Cómo empezó? 
- Como empiezan todos, metiéndose en una agencia de modelos de niños para hacer cosas. He sido modelo publicitario, nunca de pasarela (ni quiero ni puedo) pero lo que siempre quise es ser actor. Lo de modelo era una afición, un pasatiempo después del cole y el deporte.

Para aprovechar una cara guapa.
- Eso lo decían mis padres porque yo tampoco tenía mucha constancia de cómo era. Como soy rubio y con ojos azules mis padres me veían mono. Fue hacer anuncios y entrar en ’Médico de familia’.

- Pero también estudió Magisterio y lo dejó; luego Filología inglesa.
- Magisterio lo dejé en el último año porque no lo podía compaginar con la televisión. Filología está ahí. Ya tengo el título de inglés por la Escuela de Idiomas y siempre me ha gustado ampliar el currículum con títulos. Empezó ’Caiga quien caiga’ y también se quedó aparcada la Filología.

No redondea lo que empieza.
- Sólo en esos dos títulos porque, además del de idiomas, tengo el título de edición y montaje de televisión y cine. He ido completando cosas. Y no creo que retome la universidad. Sincero y de pocas palabras.

Su vida está muy enfocada a la televisión.
- Sí, pero yo siempre quise ser actor y en un futuro muy lejano, si los conocimientos me lo permiten, dirigir. De momento no porque tengo mucho respeto por los profesionales. Además, ahora mismo no podría compaginar la televisión con ninguna otra cosa, no tengo tiempo, aunque sí algún proyecto para teatro.
 
Empezó con ’Caiga quien caiga’, un programa que hizo proliferar a los reporteros irónicos. ¿El formato está ya agotado?
- No. De otra forma y estilos hay ahora muchos programas en directo que utilizan a los reporteros. Son necesarios, bien sea en clave informativa o humorística.

Cuando estaba en ’Caiga quien caiga’ fue objeto de un cruce de ofertas entre dos cadenas, Antena 3 y Telecinco.
- Sí, hablando en términos futbolísticos, Telecinco movió ficha y me ofreció ’Pasapalabra’. No me pude negar. ¿Qué ven en mí? Pues no lo sé. Habría que preguntárselo a los mandamases de las cadenas. Me ofrecieron un concurso histórico, no me lo podía creer, y cogí el toro por los cuernos.

- ’Pasapalabra’ tuvo mucho éxito en su etapa con Silvia Jato en Antena 3, luego menos hasta que ha vuelto a revitalizarse.
- El concurso estaba muy identificado a Silvia Jato. Era necesario un tiempo de descanso en su traslado a Telecinco, y todavía sufro muchas comparaciones con Silvia. Eso es bueno, si te comparan es porque te ven y te juzgan. No lo hago ni mejor ni peor que ella sino de forma diferente. Yo trato de darle mi propia personalidad.

- ¿Y cómo es usted?
- Tengo mucha espontaneidad, hago y digo en el programa lo que me da la gana, dentro del respeto y la franja horaria en la que estamos. Aunque yo no sea del todo así porque me considero sincero, pero soy más introvertido, me gusta hablar poco. En ’Caiga ’ me ponía el traje e interpretaba un papel. Aquí estoy protegido por el plató, pero en la vida diaria me gusta hablar poco.

- ¿Algún comunicador que le sirva de referente?
- Jesús Vázquez.

- Otro presentador de la misma cadena comentaba que no le gusta la vanidad y las envidias que hay en este trabajo, en el mundo de la imagen.
- Pero eso ocurre en todas partes, dentro y fuera de la televisión.