"Mi padre tenía un taller de aparatos de electromedicina". Así arranca "El Mundo", el título con el que el periodista y escritor Juan José Millás ha obtenido el premio Planeta, una autobiografía novelada y protagonizada por el preadolescente que fue. Un contenido Millás -de hecho, sólo se desparrama e inquieta a sus lectores cuando disecciona la vida en palabras- ha explicado hoy, en una entrevista con EFE, que considera esta nueva novela central en su obra, "aunque la periferia es muy importante para construir el centro", ha dicho. La historia arranca con un chaval de unos diez años, que lleva su mismo nombre, y que descubre lo que es el mundo, tras haber sufrido un corte en su vida, y queriendo huir como sea de la calle en la que reside. Cuando al fin lo consigue, encuentra esa misma calle en Nueva York, Bogotá o Londres, porque, en definitiva, esa calle es el mundo. Precisamente, cuando se le pregunta ahora sobre el mundo, cuando ya cuenta con 61 años y acumula una amplia experiencia, no duda y afirma que "el mundo es la calle de tu infancia". También lo es la fascinación que sentía de pequeño, y que incluye en esta novela, por un bisturí electrónico de su padre, con el que éste hacía pruebas en un filete de vaca, ante el espanto de su madre, que veía al niño completamente absorto por el trabajo del marido. "Recuerdo con precisión -subraya- el día en que mi padre se volvió hacia mi y me dijo, refiriéndose al bisturí: Fíjate Juanjo, cauteriza la herida al tiempo de producirla". La escritura también es, a juicio de este autor que siempre tiene a Franz Kafka en el horizonte, algo que hiere y cauteriza a la vez, y siguiendo con la comparación, se atreve a aseverar que "nada hay como la textura de la carne, si exceptuamos la textura de la página de papel". Por otra parte, Millás responde que con este nuevo título se encuentra en una situación parecida a la que le provocó su también autobiográfica "Cerbero son las sombras", con la que obtuvo en 1974 el premio Sésamo de novela corta. En aquella ocasión, tuvo incluso ataques de pánico al considerar que quedaba muy expuesto ante el público. "Pensaba en mi padre y en mi madre, que ahora ya han fallecido, por cómo podrían tomarse todo aquello". Ahora, en una obra en la que dice haber dejado "muchas cosas de orden personal", sin embargo, "me he curado del pudor, que es una de las cosas que más daño puede provocar en un escritor". El miedo, según recalca, "es algo que, en vez de echarme para atrás, me empuja hacia adelante, y, por este motivo, esta novela que podía haber publicado por los cauces normales, la he presentado al Planeta, en una huida hacia adelante". Cuando se obtienen 601.000 euros con esta distinción literaria, es inevitable preguntar a este narrador, que dice no ser una persona de grandes necesidades, por el dinero. Como ya espera que en los próximos días muchos se centren en esta cuestión, Millás remarca que "el dinero que he ganado es un anticipo a cuenta y, por tanto, será la editorial la que va a tener que sudarlo mucho para recuperarlo. De todas maneras -prosigue- si a un escritor le preguntas si prefiere ilusión o dinero, siempre responderá que ilusión". Juan José Millás, un hombre vinculado al grupo Prisa desde hace casi dos décadas, advierte que no dejará de publicar su columna semanal de El País ni de trabajar en reportajes, algo que no cree que sean géneros menores, ni tampoco de dejar de experimentar con el periodismo, "porque siempre me ha funcionado".