Adictas al asfalto, el olor a neumático y la sensación de libertad, las moteras se han hecho un hueco en el mundo de las dos ruedas.

El cuentakilómetros arrancó en 1940, cuando Dot Robinson, fundó en EE.UU. “The Motor Maids”, el primer club femenino de motociclismo del mundo. Desde entonces, a muchas les ha picado el gusanillo de la carretera. “Hasta hace unos años, las únicas mujeres que veíamos cerca de las motos eran las llamadas “chicas del paraguas”, señoritas que posan junto a los pilotos en las parrillas de salida; en cambio ahora, cada vez antes, más mujeres se animan a comprarse una moto, a descubrir el mundo de las máquinas y a asistir a concentraciones”, dice Ana Pérez, webmaster de wwww.motoristas.com.

Las cifras le dan la razón. Si en 1985 la mítica firma Harley Davidson vendió 600 unidades a mujeres, durante el 2005 superó las 30.000. De hecho, Sue Angel, la presidenta del club Harley Davidson, señala que en el último año se ha registrado un incremento de entre el 5% y el 10% de inscripciones femeninas, entre sus 3.500 socios españoles.

No han sido los únicos en darse cuenta. La incorporación femenina al mundo de las dos ruedas –que ha crecido vertiginosamente desde que se pueden conducir las de menos de 125 cc con carné B1– ha obligado a la industria a adaptarse. Por ejemplo, la empresa italiana Axo4 women, especialista en botas y cascos, tiene un nuevo objetivo: diseñar prendas seguras, cómodas y femeninas, ideales para nuestras moteras “enamoradas” de sus máquinas.