No está claro que comenzaran a cultivarse en Bruselas, pero han tomado el nombre de esta ciudad belga. Y son una de las verduras más sabrosas del invierno. Te proponemos tres sencillas formas de cocinarlas: al vapor con jamón serrano, con garbanzos o rellenas de pollo. Disfruta esta temporada de nuestras delicosas recetas y da al plato de coles un toque diferente.

• Para evitar el fuerte olor que desprenden al cocerlas, añade al agua una cucharada de vinagre suave.

• Si su sabor resulta fuerte, elimina el primer agua de la cocción, vuelve a meter en agua fría y termina de cocerlas.

• Una vez cocidas, se pueden tomar como cualquier otra verdura. Resultan muy sabrosas rehogadas en aceite y con un par de dientes de ajo. Finalmente, añádeles unas lascas de jamón muy finas. 

• Si las incorporas a una menestra de verduras, échalas al final y cuécelas aparte, ya que si no tomará su sabor.

• También las puedes añadir a un guiso de alubias blancas estofadas, pero cortadas en tiras finas.

• Como guarnición, resultan muy agradables cocidas, cortadas por la mitad, salteadas con mantequilla y salpimentadas con pimienta negra y clavo.

• Si quieres tomar coles de Bruselas fuera de temporada (de finales de marzo a septiembre), escáldalas, recién lavadas, durante cinco minutos en agua hirviendo. Luego debes escurrirlas y, una vez frías, envásalas en bandejas o bolsas de plástico especiales para congelación. Se mantienen en perfectas condiciones hasta tres meses después. Para consumirlas posteriormente, sólo tendrás que descongelarlas, sumergiéndolas en agua hirviendo hasta que estén tiernas.