Una monja incómoda, por Cristina Morató

Cristina Morató, colaboradora de Mujer hoy

Se llama Teresa Forcades tiene 47 años, es médico, teóloga y monja benedictina del monasterio de Montserrat, en Barcelona. Hace cuatro años se hizo famosa por un vídeo en internet llamado “Campanas contra la gripe A”, rodado en el mismo convento y colgado en YouTube, que recibió más de un millón de visitas. En él criticaba a la Organización Mundial de la Salud y a las multinacionales farmacéuticas por promover una vacuna a su juicio poco fiable y peligrosa para la salud. Sus declaraciones desataron airadas críticas por parte de destacados miembros de la comunidad científica y la Santa Sede la llamó al orden. Pero la hermana no se dejó amedrentar con amenazas e insultos y ha seguido adelante en su cruzada contra las grandes farmacéuticas, a las que acusa de prácticas fraudulentas.

Forcades nunca imaginó la repercusión que tendría su vídeo que dio la vuelta al mundo y la convirtió en una heroína mediática. Para esta activista con hábito, ser católico significa ser valiente y estar siempre al lado de los más débiles. Comprometida con los derechos de las mujeres –ha escrito el libro “La teología feminista en la historia”–, sus opiniones sobre el aborto, los anticonceptivos o la homosexualidad han levantado ampollas entre los que piensan que sus ideas son incompatibles con la fe que profesa.


Pero Teresa es una monja del siglo XXI, intelectual, comprometida y, como muchas, indignada ante las injusticias. A los que la conocen les impresiona su facilidad de palabra, la solidez de su pensamiento y su honestidad. Llena plazas, auditorios, firma autógrafos, se pasea por los platós de televisión, tiene un club de fans y miles de seguidores en las redes sociales. Entre sus admiradores está la actriz Mia Farrow, que recientemente en su cuenta de Facebook la consideró una de las líderes del sur de Europa más impresionantes y atípicas.

Ahora, está de nuevo en el ojo del huracán porque ha dado un salto a la política impulsando un movimiento catalán que busca un cambio de modelo social y económico. Para ella, ser monja y tener un activismo político no está reñido, porque “la política con mayúsculas es preocuparse por el bien común”. No piensa presentarse como candidata a ningún partido, pero ha puesto su popularidad al servicio de una iniciativa que pretende una mayor justicia social. Su celebridad no la ha apartado de su vocación religiosa. 

Teresa comparte su vida espiritual con 40 hermanas de clausura en la montaña de Montserrat y saca tiempo entre los rezos y las misas para responder los cientos de e-mails que recibe a diario. Sus opiniones han traspasado fronteras y ha concedido entrevistas a prestigios medios como The Guardian y la BBC. El periodista de esta cadena Matt Wells, que en verano la siguió varias semanas, dijo: “Acabo de ver al personaje político con más talento natural desde Bill Clinton hablando a una multitud de gente en un pueblo catalán. Es una monja benedictina”. Nada de esto sería posible sin el apoyo de la madre abadesa, que ha cumplido las bodas de oro como religiosa y para quien Teresa Forcades, lejos de ser una monja incómoda, les ha abierto a todas nuevos horizontes.