¡Una niña! Por Susanna Tamaró

  • Susanna Tamaró escribe sobre sus desean de infancia chocando con lo preestablecido. 

Aprendí muy pronto a guardar silencio. Como cada vez que abría la boca sembraba el desconcierto a mi alrededor, entendí que era mejor quedarme callada, o bien realizar un esfuerzo y decir solamente aquellas cosas que todos esperaban que dijese. Lo que buscaba con esta actitud era parecerme a los demás, aspirar a lo mismo que aspiraban los otros, convertir el tigre que llevo en mis adentros en un gatito de peluche.

Pero era torpe, muy torpe, y no conseguía zafarme de mis fantasías, lo cual habría supuesto un paso fundamental. Para mí, ser diferente no era ningún mérito, sino un lastre del que muy gustosamente me habría desembarazado en ese momento. Las escasas ocasiones en las que lograba pasar por alguien normal, me sentía feliz. Y de hecho, durante medio segundo, me encantaba engañarme a mí misma: reír por las mismas cosas que hacían reír al resto; llorar por cualquier cosa que se considerase un motivo lógico de llanto.

Tenía que respetar el papel que a cada uno nos habían asignado: los adultos eran adultos y los niños, como yo, eran niños. Mejor dicho: niña. ¡Una niña! ¿Acaso había algo más sumamente alejado de lo que yo era de verdad, en mi fuero interno? A una niña le tenían que gustar el rosa y los vestidos de encaje y con puntillas; jugar con sus muñecas y tratar de imitar a las mujeres adultas; cogerle a escondidas el pintalabios a mamá y probarse sus zapatos haciendo equilibrios para no resbalar con los tacones; pirrarse por la cháchara insustancial y por ver quién, de entre todas las compañeras, lucía más mona.

Una niña, por entonces, tenía que ser bonita y servicial. "La señorita de la casa", me llamaba mi abuelo con orgullo cuando venía a visitarnos. Y yo me preguntaba: ¿de verdad que nadie ve esta cola larga y esponjosa que se mueve con amenazadora lentitud?¿Nadie, cuando fija sus ojos en los míos, se da cuenta de que hay en el fondo unas brasas que no paran de arder? ¡Era una tigresa constreñida en el cuerpo de una muñeca!