La patagonia, en venta, por Cristina Morató

  • Hay días que te levantas con noticias que nunca quisieras escuchar porque te llenan de rabia e impotencia. El Gobierno chileno acaba de dar luz verde a un proyecto hidroeléctrico que afecta de manera irreversible a una extensa región de la Patagonia. Vaya por delante que no soy una ecologista extremista, pero cualquier persona con un mínimo de inteligencia y sensibilidad puede entender la degradación que sufrirá este paraíso de gran valor ecológico.

Algunas de las mentes más lúcidas y respetadas de aquel país, como el economista Manfred Max-Neef, se refieren a Hidroaysén como “el más brutal megaproyecto de la historia de Chile por su devastador impacto ambiental, social y cultural”.

El escenario elegido por la eléctrica Endesa
–y su socio chileno Colbún– para llevar a cabo este faraónico proyecto se ubica en Aysén, un paraje de imponente belleza escénica. Una región casi virgen de bosques, glaciares, fiordos y lagunas cristalinas, que dejó en mí una huella imborrable cuando la visité en mi juventud. Aquí se piensa construir cinco represas en los cauces de los ríos Baker y Pascua, que inundarán 6.000 hectáreas de tierras, el equivalente a la extensión de la superficie de Manhattan, en Nueva York. Por si esto fuera poco, está previsto construir una línea de transmisión de alta tensión a lo largo de 2.300 km que, de hacerse realidad, sería uno de los tendidos eléctricos más extensos del mundo.

Se calcula que habrá que instalar 3.800 torres de 70 metros de altura que atravesarán parques nacionales, bosques nativos y comunidades indígenas.
Desde su aprobación, Hidroaysén ha generado el rechazo de buena parte de la sociedad chilena. Ambientalistas, intelectuales y economistas están de acuerdo en que el país no necesita un proyecto tan costoso, irreversible y dañino para cubrir sus necesidades energéticas.

Sara Larraín
, una destacada ecologista y excandidata a la Presidencia de Chile, se ha convertido en una de las voces más críticas Esta mujer, valiente y comprometida –fue detenida y esposada junto a su hija cuando participaba en una manifestación pacífica en Santiago contra las represas en la Patagonia– afirma: “Estamos ante un proyecto nefasto, innecesario e irregular, porque las empresas implicadas no han tenido en cuenta los estudios realizados sobre el impacto ambiental. En Europa nunca se hubiera permitido”.

El presidente Sebastián Piñera ha emprendido una campaña
de marketing destinada a atemorizar a los ciudadanos, asegurando que, de no construirse estas represas en la Patagoniam el país está condenado a un “apagón energético”.

Endesa,
ante las críticas que está recibiendo, asegura que Hidroaysén será un hito muy importante en la historia de Chile porque garantiza la seguridad de suministro eléctrico del país. El verdadero hito sería apostar por las energías renovables y limpias –que tanto nos venden las eléctricas en sus campañas publicitarias– y dar marcha atrás a un proyecto al que se oponen la mayoría de los chilenos.

P. D.: Los ambientalistas afirman que la lucha contra Hidroaysén no está perdida y que seguirán las movilizaciones en Chile. No sería la primera vez que un Gobierno aprueba un proyecto que atenta contra el medio ambiente y se consigue paralizar por la presión ciudadana.