La verdadera Annie Hall, por Cristina Morató

"A MI MADRE le encantaban los dichos, las citas y los refranes. Siempre había papelitos con advertencias pegados en la pared de la cocina. Por ejemplo, la palabra pensar. La encontré pinchada en una chincheta en el tablón de corcho de su cuarto. La vi pegada con cinta adhesiva en un plumier… A mi madre le gustaba pensar!. Así arrancan las emotivas memorias que acaba de publicar la actriz Diane Keaton, "Ahora y siempre" (Lumen), donde nos desvela su lado más íntimo y desconocido. Aunque nunca ha sido una de mis actrices preferidas, debo reconocer que me ha sorprendido descubrir en sus páginas a una mujer valiente y cercana, que cuenta los años en que sufrió bulimia, la búsqueda de un gran amor, su carrera irregular y lo que significa ser madre adoptiva de dos niños cumplidos los 50. Pero, sobre todo, nos descubre a su madre, Dorothy Hall, fallecida en 2008 tras una dura batalla contra el Alzheimer. Es ella la absoluta protagonista de este libro escrito con el corazón por una actriz de compleja y fascinante personalidad.

POR ENCIMA de Diane Keaton, musa de Woody Allen, inolvidable Annie Hall, icono de la moda y mito de los 70, brilla con luz propia su adorable madre. Dorothy, que transmitió a sus hijos las ganas de seguir adelante y de no rendirse ante los obstáculos. Ella, una sencilla ama de casa y madre de cuatro hijos, que tuvo que abandonar los estudios porque su padre les abandonó, sacó tiempo para pensar y escribir mucho. A lo largo de su vida, llena de renuncias y sueños incumplidos, Dorothy escribió 85 diarios, más de mil folios llenos de anotaciones acerca de la familia, su matrimonio, sus hijos y sus miedos. Diane descubrió tras su muerte, en estos diarios de tapas desvencijadas, que tras la abnegada esposa y madre entregada se escondía una artista y una mujer con un rico mundo interior. Fotógrafa, pianista aficionada y autora de originales collages, escribía sobre la frustración de envejecer, sobre la posibilidad de volver a estudiar a los 50 o sobre la rabia que sentía cuando a su esposo, Jack, le diagnosticaron un tumor cerebral que acabaría prematuramente con su vida.

TRAS LA DOLOROSA muerte de su padre, Diane se enfrentaría al declive de su madre, la persona más importante e influyente de toda su vida. En 1995, la actriz se lanzó sola a la aventura de ser madre y adoptó a sus dos hijos. Una experiencia que le marcó porque, mientras vivía la alegría que le proporcionaban sus pequeños, asistía al lento deterioro de su madre víctima de esta cruel enfermedad. Dorothy, después de 15 años de lucha, no pudo ganarle la batalla al Alzheimer. Sus recuerdos se borraron, pero dejó su legado en aquellos diarios escritos en la oscuridad de su habitación. Y de esta manera nacieron estas memorias, donde la actriz da voz a su madre y combina sus propios recuerdos con fragmentos de los diarios y las cartas de Dorothy Hall, "una mujer que supo sacarle jugo a la vida hasta el fin de sus días".

P. D.: "Ahora y siempre" son las memorias sinceras de una mujer fuerte a quien le importa muy poco la opinión de los demás. Así, reconoce que, a sus 66 años, sigue queriendo a Woody Allen, que persiguió a Al Pacino para que se casara con ella –y este se hartó– y que, para besos de cine, los de Jack Nicholson.