Lo reconozco. Yo también lo he estado viendo durante un tiempo. No hay medio de comunicación ni foro en el que no haya una refutación por la violencia de género. Se buscan anuncios, teléfonos de ayuda, educación para esta lacra que invade nuestra sociedad.

Algunos sabemos que la violencia física no empieza con una paliza. Empieza con un imbécil. Con la falta de respeto hacia otra persona, sea esposa, hijo, amante o amigo.

Después de un imbécil aceptado viene un pequeño empujón y…

Afortunadamente hay muchas asociaciones en defensa de mujeres, de menores, incluso de hombres maltratados que haberlos, haylos.

Llevo días esperando que alguna de esas asociaciones diga algo sobre la exitosa miniserie de “Escenas de matrimonio”. No sé si alguien se habrá puesto a contar los pequeños insultos cariñosos que se propinan los diferentes personajes.

Matrimonios que se insultan y se desean la muerte no creo que contribuyan a la educación de esos jóvenes que están viendo la televisión a esas horas.

Se fomenta algo tan antiguo como el que se sise de la compra como si de los años 50 se tratara, en donde el dueño absoluto del dinero era el cabeza de familia. En este caso de la pareja, ya que no hay familias, hay parejas.

Encima, haciendo cómplice a una narizota de búlgara a la que, despectivamente, se le cambia la nacionalidad haciéndose así alarde de una falta de interés hacia su persona.

Joven mantenido. Lo que no hace tantos años sería un insulto, en este caso es como una virtud. Poder vivir de una mujer que además continuamente lo está descalificando como objeto sexual.

 ¿Qué dirían las feministas si fuese al revés? Sigue después de tantos años el concepto que manda más el que más gana. ¡Intolerable!.

Donde está la balanza que pesa el trabajo del que gana menos pero trabaja más en el bien común como la abastecer la casa, ordenarla y conservarla correctamente. O el que conduce el automóvil, se encarga de los asuntos bancarios, de la adquisición.

Se fomenta la moda de lo escuálido. Constantes ataques a quien no tiene la talla 38 con menosprecio por los kilos de más. Insultos gratuitos a la masculinidad, a la potencia sexual masculina. Y una creencia del estado continúo de la frigidez en la mujer y del aburrimiento sexual.


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