Sexperiencias en el chat (II)

  • Después de haber descubierto que había que ser más rápida contestando a las preguntas - el día anterior me había quedado “compuesta y sin novio”- decidí volver a intentarlo. Abrí el chat, entré en la misma sala que el día anterior, de nuevo una mirada a los nicks, y comprobar que algunas personas vivían pegadas a su teclado.

En el mismo instante en el que entré en la sala, se abrieron ante mi dos ventanas que me hicieron empezar a sudar. Tenía que acostumbrarme a esto o lo iba a pasar muy mal.

¿Por qué todos me preguntaban lo mismo? ¿Acaso había un cursillo, o unas normas en las que se especificara el orden de las preguntas a hacer en un chat? Lo que había decidido, para ganar algo de tiempo, era contestar a las preguntas y preguntar yo: - ¿Y tú? Así que un primer intento de conversación sería: "-¿edad? -35 ¿y tú? - 27, ¿estás casada? - si ¿y tú? - no"

Por lo menos había conseguido que me contestasen algo antes de irse, no hay cosa más frustrante que la de estar en una conversación en la que no te dejan participar y que de pronto se corta. Seguía cerrando ventanas y contestando una y otra vez lo mismo, y siempre por duplicado. Otra de las respuestas que los hacía huir a toda velocidad de mi pantalla era la de que no tenía msn .
 
¿Que qué es msn?, pues el Messenger; por explicarlo de alguna manera: tu casa. Tú enciendes el ordenador, abres tu msn y te pones en contacto con personas, que antes tuvieron que darte su dirección para que las agregases -ah, agregar, otra palabra mágica, que se repite una y otra vez - es decir, para que las añadieses a tu lista de “amigos”, y así poder ponerse en contacto contigo sin tener que buscarte por las salas de un chat.

Es tu dirección, el lugar en donde te encontrarán. Pues llegados a este punto, todos me preguntaban cómo era posible estar en un chat y no tener msn, y todos, antes de irse, me dejaban el suyo, para que, por si acaso decidía abrirme uno, tener “coleguiscon los que charlar. ¿Para qué se quería un msn si ya estaba en el chat?, y además, si no eran capaces de mantener una conversación conmigo dos minutos, ¿qué pensaban que podían hacer en el msn?

Pocos eran los que se quedaban charlando conmigo. No lograba entretenerlos. Estaba decidido: tenía que crearme un msn. Conseguí que alguno me contase algo, también intenté ser graciosa para poder charlar con alguien, y alguna vez lo conseguí. Y lo más impactante, por lo menos para mí, fue comprobar cómo cedía a los deseos de “ el estupendo”, que tuvo la “suerte” de tener una conversación erótica conmigo, y digo “suerte”, porque no era esta mi intención, es más, no entendía cómo se podía tener “sexo escrito” con alguien sin conocerlo.

Esta era mi “primera vez” y me había encantado. Bueno, bien, encantar..., encantar...., ¡me había hecho gracia!. Estaba con un hombre de 21 años, eso me dijo, supo aguantarme un rato, y supo guiar la conversación sin ser grosero, así pues, me dejé llevar. ¿Qué hay de malo en escribir un pequeño capítulo de literatura erótica para otra persona? ¿Y qué hay de malo en sentirse estupenda?

 

- Sexperiencias en el chat (I)


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