Hemos llegado a este lugar llenos de esperanza y de luz. Nos hemos encontrado con una multitud llena de vida, de vitalidad y de porvenir.¿Qué es lo que pasa cuando al mismo tiempo que estamos en un lugar público, nos invade la suspicacia, la sospecha, el temor?... Nada, que estamos intranquilos, nerviosos y no reflejamos todo eso que hemos mencionado, más bien, todo lo contrario

Nos miramos de reojo, nos incomodamos enseguida con cualquier comentario e incluso sin mucho preámbulo, nos insultamos en cuanto nos molestan a la más mínima ocasión.

Ahora, vamos por la calle pendientes del que viene detrás si será un ladrón, un asesino, un perturbado... corremos, nos estresamos, llegamos a casa con miedo de lo que nos vayamos a encontrar...

Al final, nos encerramos en nuestro círculo y nos invade la nostalgia de tiempos pasados que realmente no eran tan buenos pero que en apariencia nos parecen mejores.

Deberíamos reflexionar, mirarnos unos a otros y decirnos, bueno, estamos aquí porque queremos vivir tranquilos, felices y no queremos matar a nuestra sociedad, ésta que tanto nos ha costado conseguir. Tenemos medios en medicina, medios en seguridad, medios autonómicos, medios propios suficientemente altos como para que podamos controlar nuestra propia vida... ¿por qué entonces tenemos ese miedo a todo lo que nos rodea?, ¿por qué tememos a nuestro entorno y a lo más lejano?.

Porque nos hemos vuelto pasivos, acomodados en nuestro lujo. Sí, he dicho bien, nuestro lujo que hace no tantos años ni siquiera podíamos imaginar que tendríamos, porque la vida que llevamos aunque lógicamente sea a costa de nuestro trabajo, algo por otra parte muy normal, es una vida de lujo y de entretenimiento que por supuesto, nos merecemos pero que nos ha bajado la guardia en cuanto a cuidados extremos para nuestra salud, nuestra seguridad y nuestro bienestar real.

Pidamos a nuestros Gobiernos, que empleen sus fondos para que la seguridad funcione como debe ser, (paguemos esa seguridad porque nuestra vida depende de ellos en muchas ocasiones), para que la medicina se emplee para todos, no para unos pocos, (en todos los ámbitos), y sobre todo para que el terror humano (E.T.A., BANDAS DE BARRIOS, ASESINOS Y EN DEFINITIVA TODO MALHECHOR QUE SE PUEDA MENCIONAR, desaparezca de nuestra sociedad y nos deje vivir en paz.

Controlemos nuestra vida nosotros mismos empezando por pedir a los que nos gobiernan que controlen sus actos, sus vidas y sobre todo y principalmente su gobierno. Sea como fuere que realmente se empeñen en aquello que prometen y resuelvan con claridad y contundencia todo aquello que nos enturbia la felicidad.

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