Dulce, tímida, guapa, sensible, autocrítica, con talento. ¿Es posible que miles de antifans se pongan de acuerdo para detestar a una actriz que se esfuerza por hacerlo todo bien? Quedamos con ella en Manhattan para hablar sobre su película con Robert De Niro (¡que apareció por sorpresa en la entrevista!), cómo ha sobrevivido al linchameinto en internet y por qué ha dejado de ser vegana. 

En Hollywood cuando alguien lo hace todo bien, y a pesar de todo (o quizás por ello), genera un odio profundo y sistemático se dice que padece el Síndrome de Anne Hathaway. La tribu de trolls y detractores de la actriz se autodenominan Hathahaters (hater, persona que odia en inglés). Y para ellos el mundo se divide en dos tipos de personas, los hathahater y los otros que, bueno, digamos que la toleran.

Cuando en 2011 presentó la ceremonia de entrega de los Oscar junto a James Franco, la prensa especializada dijo que había sido la peor de la historia. Algo con lo que ella, por cierto, está bastante de acuerdo. Cuando en 2013 ganó el premio a mejor actriz de reparto por su trabajo como Fantine en 'Los miserables' (2012) no se le perdonó su discurso inconexo y, dicen, sobreactuado; tampoco un vestido de Prada rosa satinado que insinuaba unos pezones disparados, y mucho menos que se llevara la estatuilla a la fiesta en lugar de dejarla en casa o con el chófer...

De nada sirvieron las reiteradas disculpas de la actriz ni que dijera que hablar en público le produce ansiedad o que estaba tan nerviosa que en los agradecimientos olvidó mencionar a su representante, enfermo de cáncer. Tampoco le funcionó contar a una revista el calvario para elegir vestido aquella noche, que incluyó un error de la estilista detectado la víspera de la ceremonia y una coincidencia de su segunda elección con la prenda que Amanda Seyfried había escogido. El dichoso vestido rosa, la tercera opción, era su destino. 

Un día mientras googleaba en casa de una amiga, Anne Hathaway empezó a encontrarse con artículos, decenas de ellos, cuyos titulares podrían resumirse en uno: "¿Por qué todos odian a Anne Hathaway?" The New York Daily News había sacado incluso a un reportero a la calle para buscar las razones: "Demasiado perfecta", "se esfuerza por complacer a todo el mundo"...

"Fue un puñetazo en el estómago. Todavía hoy siento vergüenza", recuerda. Anne Hathaway acababa de cumplir 30 años, estaba recién casada y todo se le mezcló. Por si fuera poco, el odio de la audiencia trajo un inesperado efecto secundario: su teléfono dejó de sonar. "Hubo algún director que me confesó: "Eres perfecta para el papel, pero temo la reacción del público después de toda esta basura", contó en 2014 la actriz a la edición estadounidense de Harper's Bazaar. Decidió mantener un perfil bajo.

Entonces, la llamó Christopher Nolan, que ya la había dirigido en 'El caballero oscuro', y le ofreció un personaje en 'Interstellar'. Una vez anunciada su participación la volvieron a llamar. De aquella etapa, Anne Hathaway sacó una ganancia: confianza para aceptar cualquier aspecto de su vida, a pesar del escrutinio público. "Estamos viviendo como en la época del Coliseo romano, cuando la gente ponía los pulgares hacia arriba y te perdonaba la vida, o los ponía hacia abajo y morías. Pero la cosa es que no mueres, aunque a veces parezca que te puede matar la humillación. Hay que ser muy fuerte para sobrevivir a eso".

Por su amplia sonrisa, podría decirse que la mujer que nos recibe en un hotel de Manhattan está rehabilitada. Como debe de ser consciente de que una gran parte de la población mundial le tiene manía, sonríe todo el rato, es amable, agradecida, aunque de vez en cuando se permita un tono burlón ante la prensa. Si le preguntan: "¿Cómo empezó su historia?", responde que, en su caso, hubo un embarazo, un nacimiento, un bebé...

Luego arregla el desplante con unas risas y responde en serio: "No sé cómo empezó... Todo fue muy orgánico, mi madre era actriz, siempre estaba cantando por la casa, lo natural era que yo hiciera lo mismo. Desde que era bebé conocía los backstages del teatro, respiraba ese ambiente y hubo un momento en el que debí de pensar: "¡Esto es la vida!".

Conflicto generacional.

Hablamos sobre su nuevo trabajo, 'El becario', una comedia dirigida por Nancy Meyers donde ella es Jules Ostin, una joven emprendedora que ha fundado una exitosa 'start up' de moda. Jules trabaja en una nave de estética industrial en Brooklyn, por donde se desplaza en bicicleta y hasta allí llega Ben, un becario de 72 años, interpretado por Robert De Niro, un señor mayor a quien ella ningunea... hasta que se convierte en una pieza imprescindible para su vida.

"Cuando me llamaron para la audición me puse muy contenta, pero me asusté. Por un lado, Robert De Niro es uno de mis actores favoritos. Suelo ser muy mala cuando trabajo con personas a las que he admirado durante mucho tiempo. Así que me decía: "Por favor, no lo estropee, señorita Hathaway".

Y, de repente, durante la entrevista que estamos manteniendo, aparece Robert De Niro. Se sienta a su lado con una taza de té con limón y le dice: "Tú no necesitas hacer audiciones". Anne se ríe, pero empieza a ponerse nerviosa. El actor, impasible, bebé su té. La relación entre ambos es estupenda.

"Sweetie", lo llama ella. "¿Quién me iba a decir que me atrevería a llamar cariño a Jake 'La Motta' [el personaje de De Niro en 'Toro salvaje']?". El becario aborda el culto a la juventud que caracteriza a algunas industrias, y la distancia generacional entre los que yuppies de los 80 y sus nietos, los millenials, más cercanos a la ética y estética hipster.  

Mujerhoy. ¿Contrataría a una persona de 72 años?

Anne Hathaway. Claro que sí. Adoro trabajar con personas mayores. Mis mejores amigos son entre 20 y 30 años más viejos que yo y  me encanta su paciencia, su amabilidad, su sabiduría, su manera de dejar que las cosas fluyan. Y todavía hay un plus, me cuentan historias maravillosas de los años 70. Siempre les digo "Cuenta más. ¡Quiero saber cómo era exactamente Studio 54!"

Robert De Niro la mira de reojo. En la historia su personaje tiene que aprender a usar el ordenador y mantiene una relación educada y distante con las nuevas tecnologías, no como sus compañeros de mesa que se van a todas partes con el teléfono, incluido el baño (sobre todo al baño).

¿Es el actor un tecnófobo en la vida real? "Nooo ...tengo un ordenador pero no tengo Facebook, no tengo Twitter, no tengo... ¿Cómo se llama la otra?". "Instagram", le ayuda Anne Hathaway entre risas mientras le pregunta: "¿Puedo contar algo?". El actor se encoge de hombros y ella prosigue: "Tiene un teléfono de esos con tapa, lo comentábamos en el rodaje cuando él no estaba, ¡a todos nos parecía tan mono!". De Niro asume la revelación con naturalidad y un argumento sólido: "Son más fáciles de usar". 

MH. Su personaje es una triunfadora que se siente muy sola. ¿Ha experimentado algo parecido? ¿Cree que cierta soledad es el precio que hay que pagar por el éxito?

AH. Creo que soy muy afortunada, tengo amigos y un marido con quien he decidido compartir mi vida y que me acompaña en la toma de decisiones difíciles. Creo que me sentía más sola cuando era más joven, pero entonces tampoco me conocía mucho a mí misma. Sin embargo, a veces necesito la soledad para escuchar a mi voz interior o para preparar un nuevo personaje.

La actriz lleva tres años casada con el diseñador de joyas Adam Schulman. Su historia de amor es fruto de lo que Anne Hathaway considera su segunda vida, que comenzó cuando decidió ser "más atrevida y menos nerviosa". "Conseguí que no fuera un problema dar el primer paso cuando un chico me gustaba. Recuerdo que conocí a Adam y me encantó, pero me dijeron que tenía novia, así que me retiré porque yo no soy ese tipo de chicas. Sin embargo, seis semanas más tarde descubrí que ya no había novia. Me dije: "Voy a hacer una fiesta y lo voy a invitar". El resto es historia".

MH. ¿Cree que, tal y como se cuenta en la película, el éxito puede convertirse en una bomba de tiempo para una pareja? 

AH. Eso depende de la pareja, de si establecen una relación de competencia o de colaboración. Cada matrimonio encuentra sus fórmulas para funcionar y ser felices.  

MH. ¿Y a usted qué le hace feliz? 

AH. Muchas cosas y casi todas muy simples. Trato de estar en paz, que es mucho más que estar feliz porque la felicidad depende de la química del cerebro. Un día todo puede ir fenomenal pero tu cerebro no te deja ser feliz, y viceversa.

MH. ¿Cómo va ahora de autoestima?

AH. Sigo siendo muy dura conmigo misma. Intento que esas autocríticas sean positivas, pero a veces no lo logro. Estoy trabajando en ello. Desde niña he lidiado con la timidez. Ahora mismo, en esta entrevista, me puedo asustar por cualquier cosa y perder los papeles, y luego me doy cuenta de que no tiene ningún sentido. Con la edad, he ido perdiendo el miedo a la gente y a mí misma. Con la experiencia llega la confianza.

Anne ha tenido una carrera que asemeja a una montaña rusa. Ha hecho una docena de filmes desde que la conocimos en 2001 con 'Princesa por sorpresa': comedias románticas, proyectos de autor como 'Brokeback Mountain' (2005) y bombazos de taquilla como 'El diablo viste de Prada' (2006) e 'Insterstellar' (2014). Ella la define como una carrera "variada" y asegura que ese era su plan: "Diversificarme cuanto fuera posible".

Recientemente, reconoció a la revista Glamour que las actrices de 20 años le estaban quitando trabajo. "Muy cierto. Cuando era más joven todo era más fácil porque no había hecho casi nada y me apetecía probarlo todo. Ahora entiendo que no debo repetirme. ¿Por qué obligar a la gente a pagar por algo que ya ha visto? Tener menos trabajo no es necesariamente malo".

MH. ¿Cómo lleva el asunto de cumplir años? 

AH. Ayer estuve en un concierto, empezó una canción y todos nos levantamos a cantar y a bailar. Al minuto tuve que volver a mi sitio porque la espalda me estaba matando. Lo consideré una primera señal. Todos queremos que el proceso sea muy lento para vivir más y mejor. Creo que con el cuerpo hay que negociar constantemente. Si lo respetas, conseguirás muchas claves que te permitirán envejecer mejor. No hay que ser demasiado espartano. De vez en cuando puedes darle un homenaje. Creo que ese acercarse y alejarse de las cosas que nos gustan, pero que no son tan saludables, podría definir un punto de equilibrio.

MH. Fue vegetariana, luego vegana y ahora ni lo uno ni lo otro...

AH. Fui vegetariana muchos años, vegana una temporada, hace dos años lo dejé todo y ahora soy una persona normal. [Risas]. Dejé de ser vegana en el rodaje de 'Interstellar', en Islandia. Iba casi todo el tiempo con un traje que pesaba 20 kilos. No me sentía bien, no tenía fuerzas. Así que fui a un restaurante de Reikiavik y me comí un pescado fresco. Al día siguiente ya estaba bien.

MH. Con su primer salario, 50 dólares, se compró unos pantalones de cuero. ¿Diría que es una fashionista?

AH. Tenía 13 años. ¡Me pagaron 50 dólares por 13 semanas de trabajo! Esos pantalones aún están colgados en mi armario. Incluso ahora que puedo gastar mucho dinero, espero las rebajas y, cuando encuentro un descuento del 70%, grito de alegría. A mí lo que me gusta es la ropa que me hace sentir cómoda, inteligente y chic. Ya sabes, ese vestido que te puedes poner con unos zapatos planos y un fular al cuello y que no requiere esfuerzos adicionales ni grandes decisiones estilísticas.